ENTREVISTA A; CARMEN CARRASCO RAMOS

 
 
   
 
 
  Domicilio de Carmen Carrasco Ramos
   
  02 de Mayo de 2010
   
   
Carmen Carrasco Ramos


Anar Arrere

Entrevistes

Inici

 

Muy queridos amigos, es un gran día para nuestra página, pues contamos con la presencia de una mujer que encarna la vida, la vitalidad, la sensibilidad, la poesía… Queridos amigos, hoy tenemos el placer de encontrarnos junto a Carmen Carrasco Ramos.

Benet – Hola Carmen, un placer poder contar con tu presencia y tu amabilidad.

Carmen – Hola, Juan Benito. El placer es mío, a la vez que agradecerte la deferencia de elegirme para esta entrevista que procuraré llevarla en un tono coloquial. Dejemos la profundidad para los filósofos estoicos.

Benet – Comenzaré por decir que has nacido en Melilla, ciudad que llevas prendida en tu corazón aunque vives en Valencia ya más de veinte años. Aunque sé que amas profundamente a Valencia, ¿cómo llevas el hecho de estar fuera de tu Melilla natal?

Carmen – Efectivamente, soy melillense por los cuatro costados. No en vano nací en la Ciudadela, antigua Melilla, que ya cuenta 513 años desde su fundación, aunque la primitiva Melilla se remonta al tiempo de los fenicios. Y sí, la echo de menos y la recuerdo, tal vez de una forma idealizada, pero amándola profundamente. Es una pequeña pero gran ciudad, una Cenicienta desconocida esperando un príncipe azul que la descubra. Tiene como slogan: Melilla, sol de España en África.

En cuanto a Valencia, no tengo más que razones para alabarla. Aquí me trasladé por motivos profesionales y en ella he conocido excelentes personas y conseguido muy buenos amigos, entre los que me gustaría contar contigo también. Aixina que, encara el meu valencià és macarrònic, ¡vixca Valéncia!

Benet – Toda tu vida laboral la has dedicado a la docencia. ¿Qué atrae a una persona a instruir a unos niños ávidos de saber?

Carmen – En primer lugar, la vocación. Sin ella cualquier trabajo te resulta mucho más duro y difícilmente puede dar los frutos deseados. Yo empecé a ejercer como maestra a los veintiún años y al ser tan joven me identifiqué más con mis alumnas (entonces las maestras sólo impartíamos la enseñanza a niñas) y desde el principio he tenido un gran sentido de la responsabilidad, a mi entender, el segundo pilar de la enseñanza. Sabía que en mis manos tenía una cera virgen para ser moldeada y puse todo mi empeño en que mi tarea fuese lo más acertada posible. No sé si lo conseguí, espero que sí, pero lo que puedo asegurarte es que siempre me he acostado con la conciencia tranquila del deber cumplido.
 

 

Carmen Carrasco y Joan Benet
Joan Benet y Carmen. Carmen es una gran anfitriona.
   

 

Benet – Durante toda tu vida laboral contarás con numerosas anécdotas. ¿Podrías contarnos una de ellas?

Carmen – Numerosas y algunas muy simpáticas. Elijo una por su ingenuidad y gracia. Estando destinada en un pueblecito de Andalucía, al tener dos cursos de solfeo, que era lo exigido en la carrera, las clases de música tenía que darlas yo en mi curso. Siempre me hacía un programa comenzando con músicos españoles. España ha dado numerosos y grandes músicos. Somera biografía, obra musical, estilo etc., terminaba el tema con la audición de una breve composición del autor estudiado. Pero una alumna, extrañada tal vez de que sólo diésemos compositores nacionales, un día durante la clase me preguntó: ¿Seño, ¿y der Bethoven no tiene usté ná?

Otra, muy breve. Por las mañanas, al entrar en clase, años setenta, mis alumnos de cuarto de primaria me recibían cantando el septimino de Bethoven pues sabían lo mucho que me gustaba, Era una gozada oírlos.

Benet – Además de una excelente profesora, eres una magnífica poeta, ¿cuándo y cómo nace en ti la necesidad de componer poesía?

Carmen- Muchas gracias, favor que me haces. No sé si a través de la pantalla se notará mi sonrojo. En cuanto a mi vocación por la poesía, debo confesarte que ha sido tardía. Siempre compuse sencillos poemas para mis alumnos y obritas de teatro, que ellos interpretaban como sólo los niños saben hacerlo. Después, al jubilarme anticipadamente me dediqué ya como hobby a escribir poesías y relatos cortos. Me hice socia de varias agrupaciones literarias y, la suerte del novato, en el primer certamen al que me presenté me premiaron un poema. Esta palmadita en la espalda me animó mucho a seguir adelante. Aprovecho ahora y doy gracias a la Casa de Melilla en Valencia que actuó de hada madrina dándome aquel oportuno premio, sin conocerme aún, que me sirvió de banderín de salida y subió mi moral, que no mi ego, para continuar versando.

Benet – Has participado en diversas antologías poéticas como, Segundo peldaño, Algo que decir, Vol. I y II, Roquedal azul, etc. Y presentaste en 2008 tu poemario Eternos sentimientos. ¿Tienes actualmente en cartera algún nuevo proyecto con el cual deleitarnos en breve?

Carmen – Creo que son siete u ocho las antologías poéticas en las que me pidieron que colaborase y aún falta por salir alguna más. Agradezco la deferencia de contar con mi granito de arena y me siento honrada por ello, aparte la satisfacción de alternar con otros compañeros en las tareas literarias. En cuanto a nuevas publicaciones, tengo un poemario escrito en espera de su presentación. En la Consejería de Cultura de Melilla se me dijo que mi siguiente libro sería subvencionado, pero actualmente hay por medio una antología de poetas melillenses residentes fuera de la ciudad, subvencionado y en el que yo también tomo parte, y el mío ha quedado en stand back de momento. Ya saldrá, no tengo prisa. Por otro lado, creo que el mercado de publicaciones está saturado, afortunadamente, pues Valencia es una tierra de grandes poetas.
  

 

Carmen Carrasco
Carmen Carrasco luciendo el traje regional de Melilla y sosteniendo en su mano el estandarte de la Casa de Melilla en Valencia
  

 

Benet – También colaboras con publicaciones como el semanal Melilla Hoy, o la revista de la Casa de Melilla. Cuéntanos un poco en qué consisten esas colaboraciones.

Carmen – Desde hace diez años soy colaboradora semanal en el “Movimiento poético” Melilla 2000. Su presidente, el gran poeta Eladio Algarra, es también un gran amigo mío, amistad que me honra, y no sólo le envío mis poemas o artículos sino que también le mando cosas de mis amigos de aquí que a su vez él va publicando.

Mi primer escrito que vi con letra de imprenta fueron unos versos jocosos, allá por el 2000, dedicados a la extinta peseta, acompañados de su dibujito correspondiente –peseta llorando-, hecho por mí. ¡Qué ilusión produce ver tu primera poesía publicada! Hice copias para toda la familia y amigos. Sólo me faltó repartir octavillas.

En cuanto a la revista de la Casa de Melilla, colaboro mandando artículos o reseñas de los numerosos actos que la Casa realiza a lo largo del año pues es un Centro en continua actividad. Todos los años en primavera convoca un importante Certamen de Poesías a nivel internacional.

Benet – Un pajarito nos ha contado que eres una estupenda actriz de teatro. Cuéntanos tu paso por los escenarios.

Carmen – Ese pajarito es un poco mentirosillo y exagerado. Efectivamente, me gusta la interpretación y de hecho ya de niña en el colegio me elegían para hacer algunos papeles, generalmente en los autos sacramentales ¡horror! También me “hacían” cantar y bailar. Afortunadamente, entonces las monjas no tenían, ni existía, el vídeo.

También en la Escuela Normal del Magisterio hice algunas cosas. Recuerdo que en una de las obras salía con un abrigo de piel de conejo, prestado por una señora amiga de casa, que me llegaba hasta el suelo y las mangas me tapaban brazos y manos. La gente no se reía de la obra sino de mi facha. Un inciso: al considerarme animalista, jamás uso pieles para vestir.

Luego tuve una etapa en la que eché formalidad y dejé aparcada mi “carrera teatral” hasta hace relativamente poco en que la he retomado y lo paso muy bien con los demás compañeros de farándula. Incluso hacemos bolos por esos pueblos de Dios. Como puedes deducir por mi tono jocoso, ese pajarillo pía más de la cuenta.

Benet – En tu currículo cuentas con premios como el Certamen de Poesía “Don Pedro de Estopiñán” en cuatro ediciones, el Premio Poeta en su Voz 2005 otorgado por Amigos de la Poesía, primer Premio de Poesía Navideña otorgado por la Asociación Poesía del Mediterráneo. ¿Qué representa esto para ti?

Carmen – Son premios sencillos pero muy queridos para mí. En una ocasión, al oír el título del poema que yo había presentado, y que resultó premiado, di un grito en medio de la sala: ¡Ése es el mío! Luego no sabía donde meterme.

Como dije anteriormente, te sirven de acicate para seguir componiendo y la ilusión que sientes durante una temporada alimenta de algún modo la llama de la inspiración. Esto último me ha quedado muy bien. En serio, un premio de vez en cuando es justo y necesario pues todos los humanos tenemos un gramo de vanidad o sentimos la necesidad de que algo nuestro guste a alguien, en este caso al jurado, y se nos diga: Sigue adelante.

Benet – Recientemente has participado en el acto homenaje al 60 aniversario de la Agrupación Literaria Amigos de la Poesía y el 25 aniversario de la orquesta de Plectro Nuestra Señora de Tejeda. ¿Qué nos puedes contar sobre este acto?

Carmen – Fue un acto precioso, al menos así me lo pareció. Con un alto nivel, tanto por parte de la orquesta como de los rapsodas. Exacto, sin una equivocación, todos habían trabajado mucho, elegante y al mismo tiempo sobrio y sin alharacas. Creo que los numerosos asistentes salieron satisfechos y los actuantes fueron muy felicitados, cosa que se agradece de corazón. La pena es que no se repita, esta vez en un local más cercano, para que pudieran ir aquellas personas que no les fue posible trasladarse al Club Levante por su ubicación. Queda hecha la propuesta.

Benet – Ahora si me lo permites, te voy a hacer un par de preguntas en un tono un tanto más distendido. ¿Prefieres un día sol paseando por la orilla de la playa o un día gris mirando a través de los cristales de una ventana?

Carmen – Un día gris mirando a través de los cristales, contemplando la sinfonía monótona de la lluvia gris, sobre el asfalto gris del paisaje gris, es muy hermoso si ese día tienes el alma de color gris… pero yo soy mediterránea y adoradora del sol. Lo necesito desde el alba hasta el ocaso, hora en que me da un punto de tristeza porque sus rayos ya no alumbrarán hasta un nuevo día. A la mañana siguiente, al asomarme a la ventana y ver el joven sol comenzar su alegre andadura por el cielo, yo también me lleno de júbilo y de energía solar para empezar mi jornada. Y si, como dices, puedo pasear por la orilla aunando el binomio sol-mar, miel sobre hojuelas. Los días en color son una maravilla de la naturaleza.

Benet – Para acompañar el café, ¿eres más de bocaditos de tarta de manzana o prefieres el clásico bombón de chocolate?

Carmen – Siempre he sido muy golosa. Afortunadamente nunca, hasta ahora, he tenido problemas con el peso. Fíjate si me gustarán los dulces que de jovencilla, siendo yo muy “pía”, hacía promesas -esto suena ahora a épocas prehistóricas- de no tomar pasteles durante un cierto tiempo. Y el día anterior al que terminaba el fatídico plazo del ayuno y abstinencia reposteril, esperaba a que diesen las doce de la noche y con la primera campanada ya “caía” el primer pastel, seguido de varios más, no digo cuantos.

Y referente al chocolate, si me queréis conquistar mandadme bombones Mon cheri.

Benet – Y ahora como digo a todos mis entrevistados, te dejo la oportunidad para que digas todo cuanto quieras compartir con nosotros y no te haya preguntado.

Carmen – Me gustaría comentar mi amor por los Animales, para mí con mayúscula. Son unos seres creados puros que por desgracia, generalmente, se los ha maltratado, dado caza, a veces utilizando trampas traicioneras, torturado hasta darles muerte, simplemente por diversión o capricho, escudándose a menudo en que “es la tradición”. Víctimas del abandono, mueren cientos de miles cada año, mientras ellos a cambio nos dan su cariño y lealtad. El gran Leonardo da Vinci decía: Día llegará en que la muerte de un animal sea tan punible como la de un hombre.

Como es de suponer estoy en contra de cualquier tortura que se le inflija a un ser vivo, sea persona, animal o planta. Tortura no es cultura.

Pertenezco a varias ONGS, a las que ayudo en la medida de mis posibilidades, pero puedo asegurarte que cuando me siento más en paz es ayudando a estas criaturas, quizá porque somos una pequeña minoría los que nos dedicamos a su defensa y derechos. Te contaré una anécdota alusiva a este tema que me llegó a emocionar. Paseando un día con Yasmín, mi perrita recogida, una pobre indigente que pedía a la puerta de Mercadona se puso a acariciarla y del pan que ella estaba comiendo cortó un pedacito y se lo dio a la perrita. Eso es amor a un ser vivo.

Por último, si me lo permites, ya sé que sí pues eres muy amable, me agradaría mucho que quienes lean esta entrevista visiten mi página web (www.carmencarrasco.es). Es obra de mi sobrina Carmina Andrés a quien desde estas líneas doy las gracias, pues además ella es la autora de todas las ilustraciones de mis libros y publicaciones en general. Creo que les gustará visitarla.

Muchas gracias Carmen por tu tiempo, pues somos conocedores que tienes una apretada agenda, y como siempre digo, quedo a tu entera disposición.
  

 

Carmen Carrasco
Carmen Carrasco Ramos. Porte y figura.

 

Carmen Carrasco
Carmen mirando ilusionada a su perrita Yasmín

Carmen Carrasco
Carmen en un acogedor rinconcito de su casa

Carmen Carrasco
Carmen ama profundamente a los animales

 
 

 
 
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