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Si con un pueblo puede identificarse Valencia, además de con
nuestros hermanos de Baleares, es con Navarra. Y es que así
como Valencia y Baleares sufren en sus carnes el
imperialismo catalanufo, también los navarros han de cargar
su cruz con el leviatán vasco. Diré antes que nada que me
parece justa la reivindicación vasca; es decir, que el
pueblo vasco tiene derecho a decidir su propio futuro. Ahora
bien, con dos condiciones. 1) Que ETA desaparezca. 2) Que
los vascos no pueden decidir el futuro de quienes no lo son:
Navarra, Iparralde, etc. Que Euskadi, que existe desde la transición (antes, las
provincias vascas iban por separado) le proponga a Navarra,
con más de 1.000 años de historia, que renuncie a su
identidad para convertirse en una mera región vasca es de
risa. Que se hable de euskera cuando en la Edad Media ya se
conocía como Lingua Navarrorum un insulto. Que digan que
Euskadi (nunca independiente) es nación y Navarra –antiguo
reino independiente- no lo es, me parece burla. Pero que
además todo esto se imponga a base de bombas y tiros en la
nuca, ya es la hostia.
Si yo fuera navarro, lo último que me apetecería en el mundo
sería ser vasco. El pueblo navarro cuenta con su propia
cultura, historia, costumbres, tradición e identidad. Y
nunca en la vida consentirá que se le anexione ETA y el
imperialismo vasco. Como es de sentido común, Navarra no
consentirá en borrar una historia de más de un milenio para
convertirse en el triste apéndice de un Euskadi que tan
solamente existe desde los años 70. A los navarros les va
estupendamente con su identidad foral diferenciadora y no
necesitan a los vascos para nada.
¡Ni federaciones ni inventos! De ser coherentes con la
realidad debería ser Euskadi la que decidiera reducirse a
mera provincia de Navarra. Pero plantear lo contrario es,
además de locura, un atentado contra la historia. Pero es
que incluso así, los navarros estarían en contra. Es
evidente que en la vida hay cosas más importantes que el
número de kilómetros cuadrados o las simples estadísticas
poblacionales. Una fusión vasco-navarra (dentro o fuera de
España) daría lugar a un país de constantes convulsiones
internas que estaría siempre en crisis.
Es por ello que no puedo comulgar con unos vasquistas que
quieren hacer de Navarra el hijo tonto de Euskadi. El pueblo
navarro tiene derecho a escoger qué es lo que quiere ser. Si
se constituye en comunidad foral, estado libre asociado o
país independiente es su derecho. La historia le asiste.
Pero lo que os puedo asegurar es que los navarros nunca
serán vascos. Entre otras cosas porque no pueden ni verlos.
El pueblo navarro y la Nación de Navarra tienen indentidad
de sobra. Navarra nunca se arrodillará ante el imperialismo
terrorista vasco. Nunca. |