RICARDO GARCÍA MOYA

 
 
   

 
  Data de Publicació
15 de Giner de 2008
   
  Referència
0078RGM
   
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Ricardo García Moya
   
  Anteriorment publicat en,
Diario de Valencia
14  de Decembre de 2003
   
  Est articul lo hem deixat en castellà, que és com lo escrigué el seu autor
   
  Anar Arrere
   
   
ARTÍCUL
 
VALENCIANO EN MURCIA, CATALÁN EN MESTALLA
 
Aquella mujer -la que Inmersiomán incrustó como pre­sidenta en su academia-, expre­saba malestar: "en el extranjero se dan clases de lengua valencia­na, llamándola catalana". Mira, Ascensión, no abuses; calla y cobra. Todos saben que sois vo­sotros, tú la primera, en catalanizar hasta los jadeos orgásmicos: aixína que mut y bolchaca. A tu lado -no en Wisconsin-, tienes a los más espasmódicos catalaneros del orbe. Así, desde hace años, un tal Jordi Colomina desarrolla frenética actividad (bien pagada), desde la Univer­sidad de Alicante contra el idio­ma valenciano y a favor del cata­lán. Funcionario de la Generalitat Valenciana y académico tuyo, allí donde puede suelta lo del "catalá al País Valencià". En París dictó "Com i com en cata­lá" en el Col-loqui de la llengua catalana (París, 2000); y, tras visitar la murciana Serra del Carche, comenzó una obsesiva campaña reivindicando la catalanidad cultural de la zona: "El català a Murcia", "L'antroponimia murciana d´origen català", "La influencia del català sobre el castellà de Murcia" etc. Hasta los monjes de Montserrat rezan por Colomina y editan sus ado­quines; y Campspons, ¡ay!, pide a este ejemplar que decida el nom­bre de "la nostra lengua".

Pensat y fet. Huí me'n vaig al Carche: dents nets, cremallera pujá ¿eh?, depósit ple y huitanta quilómetros, me pareix, dasta el Fondó dels Flares y Barbarroja, ralla del Reyne. Los de la Ge­neralidad del PP han anormalizado hasta la última población, sustituyendo los "colege y polideportiu" por los catalanes "col-legi i poliesportíu", como manda el IEC. ¡Quin fret fa, foootre! Dos grados en la Cañada del Trigo y, tomando el sol, la murciana Llidia Samper de 78 años: "Mosatros parlem valencia desde sempre", me dice mientras eva­lúa si soy algún pervertido sexual o furta titos. El acento de Llidia es bello, ancestral, transmitido de padres a hijos sin interferen­cias del fascismo catalanero ins­titucional. Llidia es modesta: "Yo tinc pocs estudis. Vaig tindre un mestre que anava d'un poble a atre en bicicleta. Mon pare li donava uns dinés... y ara, a la vellea... "

Aquí, en el Carche, sólo se escucha el reposado verbo de Lli­dia. El placer de oír idioma va­lenciano es profiláctico contra infecciones del Canal 9 de Campspons, o las de mis colegas que imponen el catalán. Le pre­gunto por Matilde Amores: "L'atre día la soterraren a la po­breta". Saboreando la dicción, recuerda su nacimiento en Los Cápitos (sic), de la Serra del Carche. Ya adulta, "en uns poquets dinés m´en vaig fer en esta caseta... la del costat es de ma germana; en l´atra viu un fadrí. No vullgué dona...". Al fondo, una vivienda rural se ha transformado en coent chalet botifarrero, tipo Consuelito Ciscar. Con sonrisa escéptica, desengañada, la noble murciana cuenta: "...l´han comprat uns extrangers que no parlen en ningú de mosatros, y l'han cercat pera que no mos acostem. Poc a poc, estem quedanmos a sole­tes". No lo sabe bien Llidia. El castellano se acerca por el sur y, por el norte, el catalán que en­señan los maestros del Pinós y los funcionarios de Campspons. De momento, aunque rabien los Colomina y Ascensión, estos murcianos declaran orgullosos que hablan idioma valenciano.

Esta situación en Murcia, que escapa a la ocupación catalanera de los medios y organismos, pre­ocupa a los comisarios. De la Universitat d'Alacant del PP parten monjes-guerreros del catalanismo para redactar pan­fletos que catalanicen la zona. Así, el patatero ensayo de Ester Limorti sobre "El Carxe" -en puro catalán y donde afirma que allí sé habla catalán-, fue editado por la Diputación de Alicante de Julio de España, el despreciador de lo valenciano más caro de Europa (junto a Trillo Banderolas) y, además, degustador de Raimon. Como es para la Diputación del PP, Limorti usa catalán puro: "llogarret avui gairebé..., llogarret i pedania avui disolta, posseix un,,,; Beatriz nascuda a la...". Es lo que satisface a Julio de España, no el ruin idioma valenciano. Para estas catalanadas, el Juli y los Campspons siempre tienen la bolsa institucíonal abierta, sabiendo que los colaboracionistas de Información y Levante callan o aplauden el despilfarro. A los del Carche les engaña esta panda, pues escuchan la jerga catalana de Limorti o la de Canal 9 y creen que es el valenciano de Valencia: "Mosatros parlem el valencia de mosatros. No com el valenciá de Va­lencia, ni com el parla vosté" (Limorti: El Carxe, p.185) Yo soy testigo de que hablan un valen­ciano perfecto, con lógicas isoglo­sas dialectales; aunque la Limorti se asuste de la contrac­ción "moatros" (p,186), o de "un got bo de vi... la gachamiga blana o tortillera, que diuen, que pareix com si fora una tortilla" (p.187). La normalitzadora alte­ra topónimos a placer: "El Car­che" (del mozárabe "carrichar"), lo transforma en "El Carxe"; y "Les Cases dels Flares", en "Frares"; reconociendo que pro­nuncian "flares" (p.20).

Desde Barcelona -sin que la Ascensión diga mu-, ya han to­mado posesión: "en aquest s'ha congriat modernament un veïnat de llengua catalana amb el nom del Carxe" (Onomasticon. Bar­celona, 1995). Muy moderna­mente no será, fascistas raposos, pues Llidia tiene 78 años; y su vecino, 91; ambos nacidos de padres murcianos y valenciano-hablantes. Además, en tiempos de Sant Vicent parece que el idio­ma valenciano era usado o entendido desde Cartagena a Favanella (Murcia); incluso en 1696, en el Certamen poético celebrado en Mazarrón -cerca de El Palmar y junto al río Sango­nera- hallamos valencianismos: alas del Rapenat (sic), pluvias, garrofet, el bon vin, gabias de Valencia, con din din del Micalet, baladre;, etc. Por suerte, el Colomina no puede suspender a Llidia por hablar este idioma valenciano: "yo vullc... hui mos sentén en la taula... un ingenier me va fer un retrato". Llidia usa el cultismo valenciano "retrato", del italiano "ritratto", presente en la prosa manierista: "per orde del senyor archebisbe, fia llevar un retrato" (Porcar: Díetari, any 1613).

Es tan dañina la factoría de Ascensión que debiera llamarse "Academia del Encangrenament"; usando una voz valencia­na que todavía no nos ha robado el IEC y, por tanto, no la autori­za su mascota AVL. Esta familia léxica (de voces comunes con el castellano; p.e., "cangrena"), po­seía matices semánticos y morfo­lógicos que la diferenciaban de "gangrena", por su parentesco con "cancre" o cáncer. Usual en la lengua valenciana, consta en los diccionarios; "cangrena, cangrenat, encangrenat, encangrenament" (Escrig: Dicc. 1851). "Encangrenat, encangrenarse" (Fullana: Voc. 1921); igual que el antiguo francés "cancrena" o el italiano "cangrena". Pese a que en castellano era frecuente: "cre­cer la cangrena" (Sigüenza, J. Hist Orden s. Jerónimo, 1606), y figuraba en el Diccionario de Au­toridades, no creó un derivado como el valenciano "encangrenar", arraigado incluso en la paremiología del Reino: "barber piados, encangrena la plaga" (Ros: Tratat. 1736) El refrán alu­día a la función quirúrgica del barbero, burdo extractor de muelas y peor cirujano de llagas o plagas. Ací, en lo Reyne, al bar­ber Campspons li agrá 1'endenyament catalá y no suprimix l´Academia del Encangrenament. Mentres, la cangrena ha aplegat al fútbol. ¡Vaja espectàcul el de les pancartes en catalá, no en valenciá, que s´exhibirén 1'atra nit en Mestalla! ¿ Tenim un Colomina com a president del Valencia? ¿Li paga molt Catalu­nya al Valencia C.F.?

 
 
 
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