Aquella mujer -la que Inmersiomán incrustó como presidenta
en su academia-, expresaba malestar: "en el extranjero se
dan clases de lengua valenciana, llamándola catalana".
Mira, Ascensión, no abuses; calla y cobra. Todos saben que
sois vosotros, tú la primera, en catalanizar hasta los
jadeos orgásmicos: aixína que mut y bolchaca. A tu lado -no
en Wisconsin-, tienes a los más espasmódicos catalaneros del
orbe. Así, desde hace años, un tal Jordi Colomina desarrolla
frenética actividad (bien pagada), desde la Universidad de
Alicante contra el idioma valenciano y a favor del
catalán. Funcionario de la Generalitat Valenciana y
académico tuyo, allí donde puede suelta lo del "catalá al
País Valencià". En París dictó "Com i com en catalá" en el
Col-loqui de la llengua catalana (París, 2000); y, tras
visitar la murciana Serra del Carche, comenzó una obsesiva
campaña reivindicando la catalanidad cultural de la zona:
"El català a Murcia", "L'antroponimia murciana d´origen
català", "La influencia del català sobre el castellà de
Murcia" etc. Hasta los monjes de Montserrat rezan por
Colomina y editan sus adoquines; y Campspons, ¡ay!, pide a
este ejemplar que decida el nombre de "la nostra lengua".
Pensat y fet. Huí me'n vaig al Carche: dents nets,
cremallera pujá ¿eh?, depósit ple y huitanta quilómetros, me
pareix, dasta el Fondó dels Flares y Barbarroja, ralla del
Reyne. Los de la Generalidad del PP han anormalizado hasta
la última población, sustituyendo los "colege y polideportiu"
por los catalanes "col-legi i poliesportíu", como manda el
IEC. ¡Quin fret fa, foootre! Dos grados en la Cañada del
Trigo y, tomando el sol, la murciana Llidia Samper de 78
años: "Mosatros parlem valencia desde sempre", me dice
mientras evalúa si soy algún pervertido sexual o furta
titos. El acento de Llidia es bello, ancestral, transmitido
de padres a hijos sin interferencias del fascismo
catalanero institucional. Llidia es modesta: "Yo tinc pocs
estudis. Vaig tindre un mestre que anava d'un poble a atre
en bicicleta. Mon pare li donava uns dinés... y ara, a la
vellea... "
Aquí, en el Carche, sólo se escucha el reposado verbo de
Llidia. El placer de oír idioma valenciano es profiláctico
contra infecciones del Canal 9 de Campspons, o las de mis
colegas que imponen el catalán. Le pregunto por Matilde
Amores: "L'atre día la soterraren a la pobreta". Saboreando
la dicción, recuerda su nacimiento en Los Cápitos (sic), de
la Serra del Carche. Ya adulta, "en uns poquets dinés m´en
vaig fer en esta caseta... la del costat es de ma germana;
en l´atra viu un fadrí. No vullgué dona...". Al fondo, una
vivienda rural se ha transformado en coent chalet
botifarrero, tipo Consuelito Ciscar. Con sonrisa escéptica,
desengañada, la noble murciana cuenta: "...l´han comprat uns
extrangers que no parlen en ningú de mosatros, y l'han
cercat pera que no mos acostem. Poc a poc, estem quedanmos a
soletes". No lo sabe bien Llidia. El castellano se acerca
por el sur y, por el norte, el catalán que enseñan los
maestros del Pinós y los funcionarios de Campspons. De
momento, aunque rabien los Colomina y Ascensión, estos
murcianos declaran orgullosos que hablan idioma valenciano.
Esta situación en Murcia, que escapa a la ocupación
catalanera de los medios y organismos, preocupa a los
comisarios. De la Universitat d'Alacant del PP parten
monjes-guerreros del catalanismo para redactar panfletos
que catalanicen la zona. Así, el patatero ensayo de Ester
Limorti sobre "El Carxe" -en puro catalán y donde afirma que
allí sé habla catalán-, fue editado por la Diputación de
Alicante de Julio de España, el despreciador de lo
valenciano más caro de Europa (junto a Trillo Banderolas) y,
además, degustador de Raimon. Como es para la Diputación del
PP, Limorti usa catalán puro: "llogarret avui gairebé...,
llogarret i pedania avui disolta, posseix un,,,; Beatriz
nascuda a la...". Es lo que satisface a Julio de España, no
el ruin idioma valenciano. Para estas catalanadas, el Juli y
los Campspons siempre tienen la bolsa institucíonal abierta,
sabiendo que los colaboracionistas de Información y Levante
callan o aplauden el despilfarro. A los del Carche les
engaña esta panda, pues escuchan la jerga catalana de
Limorti o la de Canal 9 y creen que es el valenciano de
Valencia: "Mosatros parlem el valencia de mosatros. No com
el valenciá de Valencia, ni com el parla vosté" (Limorti:
El Carxe, p.185) Yo soy testigo de que hablan un valenciano
perfecto, con lógicas isoglosas dialectales; aunque la
Limorti se asuste de la contracción "moatros" (p,186), o de
"un got bo de vi... la gachamiga blana o tortillera, que
diuen, que pareix com si fora una tortilla" (p.187). La
normalitzadora altera topónimos a placer: "El Carche" (del
mozárabe "carrichar"), lo transforma en "El Carxe"; y "Les
Cases dels Flares", en "Frares"; reconociendo que
pronuncian "flares" (p.20).
Desde Barcelona -sin que la Ascensión diga mu-, ya han
tomado posesión: "en aquest s'ha congriat modernament un
veïnat de llengua catalana amb el nom del Carxe" (Onomasticon.
Barcelona, 1995). Muy modernamente no será, fascistas
raposos, pues Llidia tiene 78 años; y su vecino, 91; ambos
nacidos de padres murcianos y valenciano-hablantes. Además,
en tiempos de Sant Vicent parece que el idioma valenciano
era usado o entendido desde Cartagena a Favanella (Murcia);
incluso en 1696, en el Certamen poético celebrado en
Mazarrón -cerca de El Palmar y junto al río Sangonera-
hallamos valencianismos: alas del Rapenat (sic), pluvias,
garrofet, el bon vin, gabias de Valencia, con din din del
Micalet, baladre;, etc. Por suerte, el Colomina no puede
suspender a Llidia por hablar este idioma valenciano: "yo
vullc... hui mos sentén en la taula... un ingenier me va fer
un retrato". Llidia usa el cultismo valenciano "retrato",
del italiano "ritratto", presente en la prosa manierista: "per
orde del senyor archebisbe, fia llevar un retrato" (Porcar:
Díetari, any 1613).
Es tan dañina la factoría de Ascensión que debiera llamarse
"Academia del Encangrenament"; usando una voz valenciana
que todavía no nos ha robado el IEC y, por tanto, no la
autoriza su mascota AVL. Esta familia léxica (de voces
comunes con el castellano; p.e., "cangrena"), poseía
matices semánticos y morfológicos que la diferenciaban de
"gangrena", por su parentesco con "cancre" o cáncer. Usual
en la lengua valenciana, consta en los diccionarios; "cangrena,
cangrenat, encangrenat, encangrenament" (Escrig: Dicc.
1851). "Encangrenat, encangrenarse" (Fullana: Voc. 1921);
igual que el antiguo francés "cancrena" o el italiano "cangrena".
Pese a que en castellano era frecuente: "crecer la cangrena"
(Sigüenza, J. Hist Orden s. Jerónimo, 1606), y figuraba en
el Diccionario de Autoridades, no creó un derivado como el
valenciano "encangrenar", arraigado incluso en la
paremiología del Reino: "barber piados, encangrena la plaga"
(Ros: Tratat. 1736) El refrán aludía a la función
quirúrgica del barbero, burdo extractor de muelas y peor
cirujano de llagas o plagas. Ací, en lo Reyne, al barber
Campspons li agrá 1'endenyament catalá y no suprimix
l´Academia del Encangrenament. Mentres, la cangrena ha
aplegat al fútbol. ¡Vaja espectàcul el de les pancartes en
catalá, no en valenciá, que s´exhibirén 1'atra nit en
Mestalla! ¿ Tenim un Colomina com a president del Valencia?
¿Li paga molt Catalunya al Valencia C.F.?