En idioma valenciano, no en el catalán de Camps y Carod, se
decía la frase: "coses del temps de les chapes", aludiendo a
lo que se difumina en el pasado. La expresión adquirió
categoría de modismo en la literatura valenciana clásica:
"visten capes / del temps de chapes" (Roig: Espill, 1460);
aunque ahora, el fascismo catalanero impone la grafía "xapes"
pese a la documentación de esta familia léxica: "la dita
valenciana antiga, del temps de les cha pes" (DECLLC); "ses
chaperies / quinquilleries" (Roig: Espill, 1460); "tota
chapada" (Roig: Espill, 1460); "poms del temps de les
chapes" (Gagull: La Brama, 1495); "chapa" (Pou: Thesaurus,
1575); "soc chapat" B,Nic. Primitiu Ms. 419, c. 1795); "juem
a les chapes" (Coloqui nou de la chitana, 1852); "les
chapes" (La nit que venen els musics. Alcoy, 1855); "afluixa
per ell les chapes" (Arnal: L'agüelo del colomet, 1877); "ni
pera petróleo tenen chapes" (El Bou solt, 1877, p.95);
"chapa, chapar, chapat" (Fullana: Voc. 1921); "chapa,
chapar" (DRACV 1997).
A los valencianos del XV les parecía graciosa la evocación
literaria de vetustos y casi mitológicos guerreros cargados
de hierros defensivos. El propio sustantivo "chapes" surgía
borroso del limbo de los vocablos sin origen concreto, del
mismo modo que "cala"; voz que con ligeras variables se
halla desde Marruecos a Italia, y que lo mismo puede ser
celtibérica que árabe. En las ordenaciones de la costa del
Reino se cita la "Cala del Parais en Vilajoyosa" (Ord. 1673,
p. 43); así como "la Caleta" (p. 42), diminutivo valenciano
que no se documenta en catalán hasta el siglo XIX (1ª doc.
"caleta" en 1839, DECLLC). El léxico valenciano, como es
sabido, se propagaba lentamente por Tortosa y la ruta
valenciana a la ciudad universitaria de Lérida. Todavía en
el XVII, algún obispo de Tortosa recomendaba predicar en
valenciano, según se desprende de textos como el acuerdo del
Consell Municipal de Castelló del 10 de septiembre de 1634:
"lo doctor Pere Nicolau Figuerola jurat en cap,.. que lo
senyor bisbe de Tortosa ha proveit en la penúltima vessita
manant en aquella ques predique en llengua valenciana". Hoy
sería impensable por el acoso de los reptiles de la Universitat Jaume I. En Cabanes (donde ahora, creo, hasta
las misas negras se ofician en catalán), las autoridades
eclesiásticas ordenaban que: "se fasa dir la doctrina
cristiana en llengua valenciana" (Archiu Mun, Gabanes Llibre
de visites, 5 de desembre 1615).
També del temps de les chapes mos apleguen a mosatros
rarees lléxiques com "Alcocó", paraula que apareix en les
mateixes fulles de les ordenacions de la costa del Reyne de
Valencia en 1673. El vocablo coco estava arrailat desde fea
sigles com a genéric toponímic y propi; apareguent Alcocó
entre els puestos a defendre per soldats del Reyne: "castell
de Vilajoyosa… per lo puesto dit lo Alcocó" (p. 42). Esta
voz, igual que otras creadas por mozárabes valencianos (que
podían ser islámicos de religión, aunque de origen y lengua
no semita; el bilingüismo no era enemigo del Islam), muestra
la fusión del artículo árabe "al" y el mozarabismo "coco"
(quizá del latín "caucus", copa). Desde el sur granadino
hasta el norte vasco existían variables con acepción de
concavidad en el terreno; de ahí que el valenciano Alcocó
equivaldría más o menos a "El clot"; construcción similar a
la de "Alcoy" (al + coy), topónimo de dudoso significado que
hoy conserva la 'y' griega en castellano por haberla
adoptado de la grafía primitiva valenciana; aunque los
comisarios de Camps imponen "Alcoi", obedeciendo a sus amos
del IEC.
El ciudadano medio, pusilánime y "caldós", si sospecha que
por escribir en valenciano "Alcoy, Muchamel o sopte" pueden
llamarle facha, no dudará en adoptar las grafías catalanas "Alcoi,
Mutxamel o sobte". Uno de los que escribía "sopte" fue el
alicantino José Borras, autor de la comedia 'El Cullerot',
estrenada el 9 de enero de 1886 en el Teatro Español de
Alicante.
La grafía "sopte" era consecuencia del ensordecimiento que
el idioma valenciano efectúa sobre la bilabial sonora
etimológica cuando precede a dental sorda, de ahí que el
hebreo "sabath" diera "disapte", no el catalán "dissabte".
Hay ejemplos más complejos, como el del valenciano "ductar",
un derivado de "dubitare" que ya en "en temps de les
chapes" se ensordecía en "duptant, ell duptava" (Crón.
Jaume I, S. XIII), "tinc dupte" (Martorell, Joanot, h.1450);
triunfando la morfología moderna de velar sorda a partir del
1600, con los autores barrocos: "sens ducte que vosté,.-
qui ho ducta " (Bíb. Univ. Valencia. Morlá: Ms. 666,
h.1649). La comedia alicantina de 1886 refleja el arraigo
del cambio consonántico: “eixiré pronte de ductes" (p. 11);
“com hui es disapte" (p. 9); “m´has embolicat de sopte" (p.
11). Hoy se enseña catalán en Alicante y los comisarios
escriben: "sortiré prompte de dubtes, avui és dissabte,
envitricollat de sobte", Desde su Diputación, Julio de
España no escatimó millones en subvencionar la implantación
del catalán, desde ediciones de panfletos a recitales de Raimon (¡y cómo aplaudía!), Terra Mítica podría rebosar de 'money´
si Juliet hubiera empleado en ella el presupuesto de catalanización; pero lo primero es lo primero. Además, la
"Puta Valencia" (dicen los neoalicantinos), siempre da las
pelas a Alicante, y la Tabacalera, y la más lujosa
universidad de Europa, y la Oficina de Patentes, y la
Filmoteca Valenciana, y la gigantesca Ciudad de la Luz,
mezcla de Parque Jurásico y Hollywood europeo que atraerá
millones de turistas a la dudad "hermana". Además,
ofendidos, inquieren: "¿Por qué "Puta Valencia" es la
capital, y no Alicante?"
La tibieza de los valencianos hace que nos pongamos la soga
al cuello, bien adoptando la lengua del IEC, bien
renunciando a singularidades del idioma. Así, el citado "sopte"
y sus derivados -todos prohibidos- están documentados con
funciones de adverbio, adjetivo y sustantivo: "soptea:
presteza" (Escrig, 1871), con el morfema valenciano "ea"
distinto al del catalán "sobtadesa". El lexicógrafo de
Liria recogió: "sóptament, soptat, sopte, soptea, soptísim,
soptísimament" (Escrig, 1871); pero el fascismo descalifica
estas singularidades y oculta que las raíces llegan hasta
los creadores del idioma, los que pulieron el caótico
romance medieval y desecharon provenzalismos de monfloritas
trovadores ¿Fue "sopte" un vulgarismo del XIX? No, al
figurar en prosa medieval : "mort soptana" (Ferrer, St.
Vicent: Serm. c. 1400); "e sopte lo taparás" (Ferrer, St.
Vicent: Serm. c. 1400); y en versos clásicos; "sopta" (Roig:
Espill, 1460). Resumiendo: Camps y sus 'tagamochis' prohiben
las valencianas "sopte, ducte, disapte…”. aunque se
remonten "al temps de les chapes"; pero imponen basura como
el catalán "plànol", invento del IEC ¡Aplaudan, aplaudan a
Desenvolupament Camps !