Injustamente, en las clases dedicamos más tiempo al alumno
irrecuperable, especializado en porros, que al correcto.
Igual actué en el comentario sobre el "Romans del pleit del
pollastre" (Archiu Mun. Elig, Ms. H/59, any 1776), al ocupar
más espacio el catalanero Sansano (*) que el análisis de un
texto que -por ser ilicitano y anterior al fascismo
idiomático-, sirve para responder a los que niegan la
cohesión de la lengua desde Oriola al Cenia. El manuscrito
H/59 es un árbol de Jauja del que pende apetitosa repostería
lingüística; p. e., los sustantivos ornitológicos
valencianos 'avió' (v. 304) 'blanques y papagalls' (v.l2),
en versos donde el poeta afirma que volará "com un avió",
aludiendo al vencejo castellano y 'vinjolita' catalán. Con
más tradición, 'blanca' estaba documentado como ave en el
Líber de Esteve (a. 1472); y poco después, en el
Renacimiento, el humanista Palmireno confirmaba que `blanca'
equivalía a la picaza castellana (E1 estudioso, 1573), igual
que haría Escrig en el XI , 'blanca: picaza' (Dicc. 1887).
Respecto al pájaro parlanchín, Corominas reconoce que "papagall
pareix haver predominat com a forma valenciana" (DECLLC);
aunque olvida ofrecer testimonios cercanos al 1776, que sí
existen: `un papagall, que ab artifici parla' (Ortí: Cent.
S. Vicent, 1656); tcom lo millor papagal´ (Serres: Real
Academia, 1669); ´lo mateix que un papagall´ (Orti: Quinta
Centuria, 1740); 'com un papagall´ (Conv, entre Saro, 1820);
'papagall molt parlaor' (El Mole, 1837); `papagall´ (Bernat:
Un ensayo fet en regla, 1845): 'papagall' (DRACV 1997). Hoy,
en Elche, la inmersión del PP impone el catalán 'papagai'.
Este manuscrito que jamás salió de Elche -compuesto para
solaz de ilicitanos-, alberga neologismos como `berlina´ y
mozarabismos como 'barraca'. El nombre del vehículo aparece
en el XVIII en valenciano y castellano (posteriormente, en
catalán); mientras que el prerromano 'barraca' se documenta
por primera vez en una escritura valenciana de 1249. En
Elche escribían 'les semanes' (v. 268), con unificación
gráfica de sibilante sorda y sonora en 'pasar´ y ausencia
del grupo consonantico 'tm' (no 'setmana'), acorde con el
valenciano moderno (Corominas recuerda que sólo escuchó 'semana´
en el Reino: 'llevat del valencià, on no recordo més que
semána, la semána pasá, fíns al Nord, Vistabella, 1935',
DECLLC), Era la grafía aceptada y no sólo en Elche: 'una
semana' (Roig: Espill, 1561); 'per lo mateix orde les
semanes' (Const. Universitat de Valencia, 1611); 'dites
semanes' (Archiu Hist. Oriola. Llibre obrers de vila, 1625);
'semana de passió' (Archiu Mun. Castelló, Inv, Sta, María de
Castelló, 1653); 'la dita Junta de Semaners' (Archiu. Mun.
Alacant, Cap. vi foraster, 1673); 'semanes' (Est, de la
sissa, 1659); 'per semanes' (Ord. costa, 1673); 'cada semana
del mateix' (Llibre establiments de Peniscola, 1701); 'dijous
desta semana' (Rahonament, 1759); 'dos sesions semanals' (Semanari
El Bou solt, 1877); 'periodics y semanaris´ (Serrano: Una
sublevació. Elig 1896); 'semana, semanari' (Fullana: Voc.
1921).
En el texto ilicitano de 1776 hay verbos tan interesantes
como 'batechar' (v, 88), 'menchar´ (v. 156), `chiular' (v.
71) y 'cacarechar' (v. 167), con palatal africada sorda,
grafía que Sanchis Guarner condenaba por ser de 'las clases
populares de la ciudad de Valencia' (¡Quína agonía de
colaboracióniste, sempre sembrant despreci al proletariat,
als botiguers o als burguesos de Valencia ciutat!) En el
manuscrito figura el insólito verbo valenciano 'canechar',
alusivo al efecto del sol playero o campestre sobre el
rostro: enrojecimiento, lesiones cutáneas y 'mudar' la piel.
El protagonista Salvador Mas, que ha ido a Santa Pola, 'ix
pronte de la barraca, / mes ixqué tan canechat / de la
fresqueta...´. El autor ironiza sobre 'la fresqueta', en
realidad un calor tan sofocante que "tota la pell muda'
(v.118). Sea en Elche o Valencia, los comisarios amaestrados
por la Generalidad y Lacreu (Dicc. Barbarismes) prohiben
voces patrimoniales como 'bulto´ por su paronimia
castellana. El ilicitano escribía: 'no vol a bulto y grapats'
(v. 106); pero en los institutos y universidades engañan al
alumno diciendo que `bulto' es barbarismo y que hay que usar
'embalum´ un arcaísmo corrupto derivado del latín `volvere'
que, abandonado en el XV fue adoptado por el fascismo
catalanero. ¿Motivos? Ser más diferenciado del castellano; 'embalum
subsituiex en bon llenguatge català la paraula bulto' (Ruyra;
Obres, Barcelona, 1949)
Embudo etimológico, Corominas no da entrada en su
diccionario a 'bulto', remitiendo al castellano; pero
resulta que 'bulto´ -con acepción de cuerpo de persona o de
objeto voluminoso-, surge en el Renacimiento, tanto en
valenciano como en castellano. Existe, por tanto,
documentación que oculta el fascismo filológico y que
legitima su uso por el poeta ilicitano de 1776: `bultos' (Pou:
Thesaurus, 1575); 'un, home de bulto' (Mendoça, M.: Fiestas
Conv. del Carmen, 1622); 'no mes que bulto' (Ballester,
Batiste: Ramellet, 1667); `no parlaba sino a bulto'
(Galiana: Rondalla 1768); 'els bultos' (Coloqui de Tito y
Sento. Valencia, 1789); 'parlant a bulto y arreu" (Bib. Nac.
Ms. 15503, Prims y grosos, 1859); `fent bulto' (Balader: La
capa no sempre tapa. 1876); 'Lo Sant Bult... fugir, amagar
lo bulto' (Escrig: Dicc. 1887); 'bult´ (Fullana: Voc. 1921);
`bult' (DRACV 1997) La variable 'bult' aludía principalmente
a imágenes o 'bults' sagrados. En Elche, insistimos, no sólo
en Valencia ciudad, hallamos en 1776 los verbos `vore'
(v.79) y `amparar' (v.61); el adjetivo 'llarc' (v.186), los
sustantivos 'tío, sanc, pleit, pesebre, apelació, fanc,
rato...´. Todos prohibidos en 2004 para que encaje la
fascista unidad de lengua y territorio, pues la Generalidad
de Camps los sustituye por arcaísmos y catalanismos: `veure,
llarg, oncle, sang, plet, gripía, apel-lació, fang, estona...´.
En Elche, el neutro 'lo' era patrimonial: 'lo millor que li
parega' (v.322); igual que la preposición 'en' ante
topónimo, 'en Alacant' (v.133); y, semánticamente, `fulla"
también aludía a hoja de papel: 'pleyt... fulla'(v.143).
Los comisarios de Camps, en lugar de defender hasta los
matices del idioma valenciano, lo aplastan. En el texto de
1776 leemos: `y allá va la segón part' (v.32), donde el
autor usa el recurso del ordinal 'segón', masculino o
femenino según el género del sustantivo que complementa.
Esta característica está perseguida por la inmersión que,
por el contrario, introduce escoria catalana como `tripla
estona' (Gramática de la Generalitat de Bromera) El visceral
Corominas, excitado, incluso nos insulta por usar el citado
ordinal como femenino: 'els valencians... el viciós
idiotisme la segón casa, la segón sequia' (DECLLC, VII,
748). La morfología ilicitana no es la catalana de Canal 9
(la asquerosa de 'ofereix'), sino acorde con la moderna
valenciana de 'agraixca' (v.240) o `divertixca´ (v.245). En
Elche usaban el sustantivo 'guales' (v.248), grafía recogida
por Ros en 1764 (no 'guatlla'). El idioma valenciano, sea en
Elche o en Burriana, está prohibido. Muchas sonrisitas de
Camps y Nolla, mucha Bienal de la Merda de la Ciscar, mucha
Panderola del pedante de la COPE y muchas críticas a Carod-Rovira;
pero el PP ha eliminado de la enseñanza el idioma valenciano
y, poco a poco, lo está haciendo con el español.
(*) Presuntamente referido a Biel Sansano, profesor de
catalán de la Universidad de Alicante.