El día de Sent Chusep aparegué fosc en Benidorm. Alguns
turistes majors, en cametes fíl d'aram, gots de conyac en la
pancha y bragueta mig auberta, pareixien pollastres
congelats d´un oli de Magritte. Em prenc un alçapius y,
tremolant, llixc els rótuls fallers catalanisats per el PP
(me han dicho que los de Valencia, salvo fallas como plaça
Santa Creu, parecían escritos por Carod). El ripio fallero "ma
d'obra ensinistrada" refleja el éxito de la catalanización
en Benidorm. Camino unos metros y, en la calle Gambó, el
Hotel Avenida de Benidorm luce bandera catalana, no
valenciana. El encargado, aburrido, contesta: "¿No es la
mateixa?". Después de ver a las autoridades del PP en
Castellón, más la televisión de Empar Recatalá refregándonos
el catalán y las cuatro barras día y noche, ¿qué podemos
esperar del pueblo? ¡Ay, Camps, estás haciendo la labor de
Carod! Com estic més cremat que Trillo Banderes en Santa
Pola, en una pujá de sanc desidixc tornarmen a casa per Vila
Joyosa.
Antes del fascismo calalanero, saliendo de La Vila estaba el
cartel de la playa del "Paraís". Hoy aparece con el catalán
"Paradís", gracias a la inmersión de la Generalitat, El
topónimo testificaba que la supresión intervocálica no fue
'traspiés morfológico d'un palleter del sigle XIX. Desde las
pragmáticas reales del XIV al Dicc. Real Academia Valenciana
(a. 1997), tenemos documentación de esta voz de étimo iraní:
"porta del Parays" (Bib. Cat E Bonsoms 71763, Pragmática,
Valencia, 1394); "parais" (Ferrer, S. Vicent: Sennons, c.
1413); "paraís" (Roig: Espill, 1460); "Reyna del Parais" (Ms.
Jardinet d'orats, en moltes llengües, e. 1495); "los sancts
del parais" (Blanquerna, trad. al valenciá, 1521); "parays"
(Milan, Luys: El Cortesano, 1561); "a parays si a Deu... " (Pou:
Thesaurus, 1575); "paraís" (Bib. Nac. Ms. 1701, 1587); "los
Sants del Paraís" (Const. Universitat Valencia, 1611); "parays"
(Fiestas en el Conv. del Carmen, 1622); "Paraís terré" (Carbó,
fray: Luces de Aurora, 1665); "paraís de roses" (Blay: Ser-mó
de la Conquista, 1666); "un paraís terrenal" (Ballester:
Ramellet, 1667); "plaja del Parais" (Ord. Costa del R. de
Valencia, 1673); "del Paraís un breu mapa" (Valencia per sos
Reys, 1802); "va a estar vosté com Eva en lo Parais" (Lladró:
El titot de nadal, 1876); "com en lo Paraís" (Ovara, J.:
l´anima en un fil, 1881); "un parais" (Portolés: Nelet el
d'Alboraya, 1893); "veu en ella la porta del Paraís" (El
Cullerot. Alacant, 1898); "paraís" (DRACV 1997).
Pero el Canal 9 de Empar Recatalá está ahí para ciscarse en
todo lo valenciano y propagar "paradís", igual que el
recatalá "Servei de Retolació" de Camps. Estos agentes
patógenos idiomáticos infectan la memoria del populacho,
como ha sucedido a unos festeros de Vila Joyosa, la "Companyia
Catalans". Estos tipos, con ayuda de colaboracionistas
locales perpetraron "La nostra memoria escrita" (1997),
donde burdamente introducen todo tipo de arcaísmos y
catalanismos impuestos por el expansionismo catalán: "tasca
desenvolupada, ramaderia, pesca, llotges, ordres, mentre,
emprada, avui, pescadors, gener, col-laborat, amb nosaltres,
a més a més, aquesta, arxius...". En realidad no engañan, al
reconocer que se trata de un "adaptado al cátala" (p.7). A
cualquier antepasado de La Vila le correrían a ´fangaes' por
rechazar el sustantivo clásico "faena" y sustituirlo por la
corrupción catalana "feina". Estos "catalans" de pacotilla
no recuperarán ni la memoria ni la vista. En la "científica"
trascripción del censal del Magnánim (15 d'agost de 1448),
les han tomado el pelo como a panolis, alterando las voces
al dictado del IEC. En el texto valenciano de 1448 siempre
aparece el topónimo "Vila Joyosa", pero los listillos Ma Pau
Vila y Juan Galiana lo traducen al catalán "Vila Joiosa"; el
cardinal "huit" del original lo corrompen en "vuit"; "termens"
lo pluralizan en "termes", "pendre" lo alteran en "prendre",
"atentat" en "atemptat", "real", en "reial", "excelent" en "excel-lent",
"nula" en "nul-la", "mentres" en "mentre"; añadiendo todo
tipo de bisutería morfoléxica impuesta por el IEC y el tío
Camps.
Para que la cantinflera "Campanyia Catalans" no engañe a los
vileros, aclararemos que en La Vila jamás renegaron de su
valencianía, como prueba que en el censal de 1448 obtuvieron
lo que más deseaban: que "Vila Joyosa e sos termens" fueran
considerados "carrer de la ciutat de Valencia". Los vileros,
hasta el siglo XX, lucharon por mantener su condición de
valencianos, fuera en la Guerra dels Segadors -integrados en
los Tercios de Reino en contra de los catalanes-, o
defendiendo la costa frente a los musulmanes. Era un
espectáculo dantesco y épico la presencia de jinetes vileros
dirigiéndose a la capital de la Ciutat y Reyne con sacos
llenos de cabezas de piratas. Entre la documentación
valenciana del falso Archivo de la Corona de Aragón (robada
por Barcelona ante la estupidez de las autoridades
valencianas), figura la autorización del 20 de abril de 1590
(Sec, R. Valencia, leg./651), para recompensar a la compañía
de valencianos de Vila Joyosa que, días antes, se había
enfrentado a los piratas: "los de la Vila Joyosa han acudido
a Valencia con las siete cabezas de moros que mataron y
piden se les paguen por cada una cinquenta reales". Las
autoridades, satisfechas "por haberlo (sic) hecho también
(sic) los de Vila Joyosa", abonaron la recompensa ¿Y qué
lengua hablaban en La Vila y resto del Reino? No la jerga
cantinflera que usa la "Companyia Catalans" para traducir el
latín en su libro. Por ejemplo, en 1514 se recibía en el
Reino la Bula del papa follador León X (de la ganadería de
los Médici) Humanista y bon vivant, el Santo Padre presenció
en Roma comedias como la Serafina en "latín, e italiano,
castellano y valenciano" (Prop. 1517), pero el idioma de la
Iglesia era el latín, por lo que la Bula de 1514 tuvo que
ser traducida "del latí en lo nostre parlar valenciá". No al
catalán, por supuesto, como hacen en La Vila.
Incluso en el XVIII los vileros sólo se sentían valencianos.
En la comedia "La Charpa más vengativa y guapo Baltasaret",
impresa en 1748, se narran las hazañas del valiente Baltasar
Llorca de Vila Joyosa. Al final de la obra se organiza un
baile en la plaza de La Vila, escuchándose frases de las
jóvenes vileras: "No fuera yo valenciana si no saliera a
bailar..., Chiques, anem que ya toquen / el tabalet y
donzayna". Hoy gracias a nuestras invictas autoridades, a
los vileros se les ha lavado el cerebro hasta el punto que
se ofenden si se les llama valencianos: prefieren ser
catalanes, alicantinos, mediterráneos o levantinos. Y
espayet al llegir Diario de Valencia, perqué alguna caparra
infiltrá mos puncha per raere al menor descuit: Moya apareix
com Molla; Muchamel, en Mutxamel; chic, en xic...