Lo siento, pero no puedo ocultar por más tiempo los datos
que localicé en el Archivo Histórico Nacional: el pendón de
la Roqueta era auténtico. ¿Por qué confieso ahora, en
vísperas de las elecciones municipales? Por motivos de
conciencia. El colesterol me ha subido a 290 y, ante el
riesgo de sufrir una hemiplejia que me impida comunicar el
descubrimiento, descargo mi responsabilidad.
Las inéditas noticias se remontan al año 1640, cuando en un
proceso se descubren las andanzas fray Joseph Sánchez,
religioso del Convento de San Vicent de la Roqueta en
Valencia. Este fue el auténtico pendón de la Roqueta, ya que
en compañía de una tal "Athanasia, donceIla, natural de
Valencia y que vive en la calle Ruzafa, junto a la calle del
Embajador Vique", se dedicaba a prácticas esotéricas
condenadas por leyes divinas y humanas.
El fraile es calificado por los fiscales como "sacathesoros",
interesante rama de la hechicería que contaba con abundantes
especialistas en el Reino. EI pendó de la Roqueta trabajaba
en equipo junto a "fray Benito, que Ilevaba un libro de
exorcismos y echaba agua bendita con un isopo; y el padre
Sebastián, que tenía un lignum Cruzis en las manos" (A.H.N.,
inq. Leg. 527). Formaban lo que ahora Ilamaríamos un bloc de
progrés.
Fray Joseph sospechaba que las baldosas del convento
ocultaban oro y joyas. Según cuenta el ambicioso fraile,
reunió a sus compinches dentro de la celda para que le
ayudaran a descubrir el tesoro. Cuando las mujeres miraban
la redoma del conjuro y musitaban la oración de San Julián,
Athanasia de Ruzafa observó que "estaba acechando otro
religioso, el Mayoral de ellos, tras la puerta". EI bloc de
progrés formado por el pendó de la Roqueta, Athanasia y los
frailes sacatesoros "amenazaron al mayoral con matarle si
decía cosa alguna". Los fondos reservados bajo el suelo eran
algo serio, y los amigachos del pendó eran capaces de
enterrar bajo cal a cualquier persona que amenazara el
negocio.
En la delirante historieta aparecen personajes como el
rector de Cuart y “Antonio Sánchez, natural de Consentayna
Reyno de Valencia, estudiante gramático". EI conjuro del
pendó de la Roqueta fue estéril, ya que "cavaron dentro del
convento y no hallaron nada". Pero no hay que escandalizarse
por las ovejas descarriadas como el pendó de la Roqueta; en
la iglesia siempre ha existido una minoría insignificante de
religiosos que sucumbieron a las tentaciones mundanas.
Hoy, por ejemplo, acabo de recibir un panfleto de los curas
catalaneros que gozan de las subvenciones (¡y, ojo al dato,
se Ilaman "Capellans de la Mata de jonc", je, je!) La
obsesión mística que les motiva es catalanizar el Reino de
Valencia; para ello, desde el 28 de febrero, en el Congrés
Jaume I de Psiquiatría (perdón, de Teología), con ayuda del
teólogo (?) Antoni Ferrando, catedrático de catalán, Joan
Francés Mira y Lluís Duch, "monjo de Montserrat" tratarán
sobre "la construcció del País Valencià conscient".
EI panfleto, escrito en barcelonés del régimen, dice: "desensís
i fins tot de racúnia, alenat; mentre aquest desenvolupament
del País, etc.". Estos son los modernos pendóns de la
Roqueta, amarrados al piló felipista a través de
innumerables hilos, etc. Ellos no pretenden que la sopa
Ilegue a Ruanda o que el 0’7 alcance a Etiopía; sus demandas
de subvenciones a las Generalidades del eje son para
catalanizar y envenenar al pueblo valenciano.
En el siglo XVIII, los curas díscolos no solicitan pelas a
Pedraza o Romero (ni tampoco a sus antepasados, que
posiblemente estarían con los botiflers castellanos de
fallas en Xátiva) . La solicitud era similar a las dirigidas
al rey para pedir una prebenda; así, el modelo utilizado por
fray Vicente Ximeno de Valencia, decía: "A Belcebú, príncipe
de los demonios, yo te pido mes de seis mil ducados para
pasar con alguna decencia está mi vida. Espero las
respuestas hoy" (Arch. Hist. Nacional, leg. 6890). La
instancia, rubricada con un familiar "Vicente, que tú
sabes", no tuvo efecto crematístico, a pesar del respeto del
fraile con el Maligno.
Vicente ponía la misiva "en la ventana de su celda a la
parte de fuera por espacio de tres o cuatro noches, y a la
mañana abría la ventana por ver si encontraba respuesta".
Las demandas de estos "capellans de jonc y tarquim" no se
limitaba al money. EI mismo Ximeno, "estando en su celda,
sólo Ilevado del sensual apetito, Ilamó tres veces al
demonio para que viniese en figura de mujer, pero nunca vio
cosa alguna".
Respecto al otro pendón -el mal llamado de la conquista-
vulgar trapo mutado de estandarte jaimino por el fantasioso
Beuter en 1538 (hasta entonces, ningún documento menciona al
citado desperdicio de la Roqueta) debe tener propiedades
paranormales como las caras de Belmez; aquellas que surgían
y desaparecían en los muros de una casa andaluza. En el
panfleto repartido por el Bloc de Progrés, con dos
reproducciones del falso pendón de la conquista, se parecía
un hecho parapsicológico: la odiada frase "Año 1238" -por
estar en castellano- que ocupaba la parte superior del trapo
ha desaparecido; se ha esfumado cual materia viva, burlando
leyes químicas y físicas.
Yo, pasmado como el Guerra, me limito a describir el
portento ¿causas de la volatilidad del escrito en casteIlano?
Algún exorcismo del Riutort, rogativas dels capellans de la
Mata de Jonc o, lo más probable, un caso de "poltergeist".
Pero lo dicho, ahora ya saben el Bloc y Lerma que tienen un
verdadero pendó de la Roqueta, auténtico y se Ilamaba fray
Joseph Sánchez.