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Lo dice la sentencia del Tribunal Supremo. Ojo al Fundamento de
Derecho nº 4 de la sentencia, párrafo tercero. No tiene
desperdicio. Para que vean cómo se la montan en el Consell y las
Cortes.
La Generalitat Valenciana (PP) para evitar que fueran demolidas
las obras ilegales hechas por la Generalitat Valenciana (PSOE)
alegó que la sentencia era imposible de ejecutar por cuanto que
desde 1998, la Comunitat Valenciana tienen Ley propia de
Patrimonio, con cuya aplicación “las obras serían conformes a
Derecho”.
Es decir, que el PP, que en uno de sus programas electorales
tenía como promesa demoler las obras ilegales del Teatro Romano
que hizo el PSOE, no sólo ha incumplido lo escrito “negro sobre
blanco” -¿te suena Ricardo Costa?- , sino que posibilitó una Ley
autonómica para que no fueran demolidas dichas obras, rebajando
las exigencias de protección de los monumentos, a través de la
Ley 4/1988.
Cabe concluir que nos encontramos en el territorio valenciano
con una Ley de Patrimonio descafeinada por el PP, todo por
salvarse de desmontar el alicatado de mármol travertino con que
ilegalmente lo cubrió el PSOE. Esto es puro chalaneo,
desvergüenza y compadreo político. “Hoy por ti y mañana por ti,
aunque nos cueste unos cuantos monumentos nacionales”.
Lo deja bien claro la última y definitiva sentencia del Supremo
sobre la destroza hecha en el más bello monumento de la Hispania
Romana: “Lo que se pretende es la no ejecución de la Sentencia,
porque a juicio de la Corporación que recurre la misma no podría
ejecutarse al haberse producido un cambio normativo que en el
momento de la ejecución permitiría considerar conformes a
Derecho las obras que en su día se efectuaron”.
De esta manera tenemos una situación esperpéntica. Una ley
nacional muy exigente y respetuosa, defensora del Patrimonio
Histórico Artístico, que hizo el PSOE en 1985 (Ley 16/1985, de
25 de junio), que el propio PSOE de Valencia incumplió y
transgredió. Y una Ley de Patrimonio Histórico autonómica (Ley
4/1988 de las Cortes Valencianas) impulsada por el PP, muchísimo
menos respetuosa y protectora que la nacional, con la que
quedarían bendecidas las atrocidades cometidas en Sagunto, con
lo que el PP salvaría al PSOE de la sanción política y penal que
la barbarie conlleva.
Esperemos que después de 17 años de maniobras políticas en
contra de la Ley dejen a la Justicia actuar en paz y restablecer
la dignidad quebrantada en el Teatro Romano de Sagunto.
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