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El PSOE valenciano lleva años con el reloj parado, tanto que ha
sacado de entre la naftalina algunos cadáveres y los ha
exhumado, colocándolos en las listas para las elecciones
generales.
Una listas tan deficientes de valía y originalidad que no cabe
duda que le han puesto fácil, en bandeja, la victoria electoral
al PP, que con esa cartela no hace falta ni que haga campaña
electoral.
El único valor que puede tirar como locomotora de la lista es
María Teresa Fernández de la Vega, el resto, todo desangelado,
sin fuerza ni imaginación.
En la lista, para aparentar una inyección de jovialidad, han
puesto a un periodista, que se ha cansado de repartir, entre el
resto de periodistas, patentes de objetividad periodística, de
imparcialidad, de neutralidad, de ser profesional químicamente
puro. Y ahora se entrega en cuerpo y alma a la política de un
partido, eso sí, en buena posición de salida, con la garantía de
que le va a tocar la loto en el Congreso.
Los demás de la candidatura, los de siempre, con la agravante de
que uno de ellos, Ciprià Ciscar, puede que tenga que apechugar
con una sentencia, la del Teatro Romano de Sagunto, que le puede
estallar en las caras política y penal en los próximos días o
semanas. Porque el atentado arqueológico que perpetró en Sagunto
con Grassi y Portaceli, al decir de los expertos, puede
conllevar penas de cárcel.
El PSOE valenciano lleva años que no levanta cabeza. La gente
aún recuerda las animaladas que hicieron en la época rodillo,
cuando nos querían imponer, por huevos, a la trágala, la bandera
catalana, el país valenciano y el catalán en el Estatuto de
Autonomía, soliviantando al pacífico personal de esta tierra.
Si no hubieran hecho el potro, oro gallo les cantaría hoy, pero
se pasaron de catalanistas. No tuvieron la sagacidad del PP, de
bases valencianistas y cúpulas catalanistas, que sí han logrado
que la infiltración de la lengua catalana haya ido a más en
colegios, institutos y universidades y la haya consagrado como
lengua del pueblo a través de la Academia Valenciana de la
Lengua, coproducción pepero-socialista.
El PSOE, con sus “magníficas” listas, le acaba de poner
alfombras a la victoria electoral al PP en la Comunitat
Valenciana, sin que este partido tenga que calentarse la cabeza.
No hace falta, porque al PSOE valenciano se le paró el reloj con
Albiñana y Lerma. Y la imaginación le brilla por su ausencia,
“ni está, ni se le espera”.
¡Enhorabuena por la victoria, PP!
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