VICENT SIMÓ SANTONJA

 
 
   

 
  Data de Publicació
11 de Decembre de 2007
   
  Referència
0023VSS
   
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Vicent simó Santonha
   
  Anteriorment publicat en,
Valencia Hui
11 de Giner 2007
   
  Est articul lo hem deixat en castellà, que es com lo escrigue el seu autor
   
  Anar Arrere
   
ARTÍCUL
 
MUMANISMO MUSICAL (I)
 

Una señora alumna asistente a l’Escola d’Estudis Valencians que imparte la Real Academia de Cultura Valenciana, planteó en clase la interrogante sobre si la Música, formaba parte del Humanismo, o quedaba excluida de él. Me remito a las primeras definiciones que aparecieron en esta columna, para de algun modo, centrar su contenido; y la respuesta es afirmativa. Le brindo, hoy, este ejemplo, tomado de la ‘gran caja de sorpresas’, que fue y es hoy para los investigadores la Corte Virreinal (Doña Germana-Calabria-Doña Mencía). En aquella Corte, fue muy reconocida la ‘Capilla Musical del Duque de Calabria’, testimoniada en el Cancionero de la misma, y sobre todo por las obras de Luis Milá Eixarch. Fueron famosos los ‘villancicos’ y las ‘ensaladas’.

Luís Milà Eixarch, fue un humanista típico, que si en 1530 publicó el Libro de Montes de Damas y Caballeros, intitulado El Juego de Mandar, y años después El Cortesano (1651), imitación del mismo título de Castiglione, para retratar la vida y costumbres palaciegas de la Corte de Doña Germana; en 1535/36 sorprendió publicando un Libro de música de Vihuela de mano, intitulado El Maestro, dedicado a Juan III de Portugal (quien le nombró gentilhombre). El libro que abrió el camino al arte de la variación, consta de dos partes: la primera es un a modo de método para principiantes (fatasías, tientos y pavanas); y la segunda, un a modo de repertorio vocal (vilancicos, romances y hasta sonetos en italiano) acompañado por la vihuela, instrumento muy considerado por la alta sociedad de su tiempo.

En tema musical, sigamos con la Vihuela, que nos llevará a la Guitarra, aunque el camino no sea sencillo, porque no lo es el paso de los egipcios a las cítaras grecoromanas, y a ciertos instrunentos árabes, que en definitiva han acabado con algunas identificaciones discutibles: guitarra latina=vihuela; guitarra morisca=laud (en lengua valenciana ‘llaüt guitarrenc’). Desde el siglo XV prácticamente ha mantenido las caracteristicas actuales, con detalles de clavijeros (laterales o de pala) y numeros de cuerdas (cinco, seis, dobles).

Para algunos no deja de ser curioso que Valencia fabrique las mejores guitarras del mundo, pero es que reducido a proverbio sano, los valencianos no nos dejamos ‘chafar la guitarra’, ni menos el ‘guitarró’ (no guitarra bajo, sino soprano). Entre los más afamados guitarristas, dos, al menos, son valencianos: Francisco Tarrega y Joaquín Rodrigo. Este último autor del ‘Concierto de Aranjuez’, consiguió que la guitarra, nuestra humanista vihuela, haya pasado a formar parte de los instrumentos solistas de la orquesta.

Muchas veces se confunde al erudito con el humanista, el ‘manitas universal’ con el humanista. La Música es un arte que puede hacer ‘soñar’ a los seres humanos, humanizándolos (si amansa las fieras, ¿cómo no amansar a los hombres?), y Milá se preocupó de llevar el hombre al hombre, desde sus composiciones musicales, desde sus motes y desde su vida cortesana. Su pregunta, señora, era intuitivamente acertada. ¡Y cuanto nos queda por aprender a los valencianos, y cuanto por ‘defender’ como nuestro, por nuestro!

 
 
 
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