|
Una señora alumna asistente a l’Escola d’Estudis Valencians que
imparte la Real Academia de Cultura Valenciana, planteó en clase
la interrogante sobre si la Música, formaba parte del Humanismo,
o quedaba excluida de él. Me remito a las primeras definiciones
que aparecieron en esta columna, para de algun modo, centrar su
contenido; y la respuesta es afirmativa. Le brindo, hoy, este
ejemplo, tomado de la ‘gran caja de sorpresas’, que fue y es hoy
para los investigadores la Corte Virreinal (Doña Germana-Calabria-Doña
Mencía). En aquella Corte, fue muy reconocida la ‘Capilla
Musical del Duque de Calabria’, testimoniada en el Cancionero de
la misma, y sobre todo por las obras de Luis Milá Eixarch.
Fueron famosos los ‘villancicos’ y las ‘ensaladas’. Luís Milà Eixarch, fue un humanista típico, que si en 1530
publicó el Libro de Montes de Damas y Caballeros, intitulado El
Juego de Mandar, y años después El Cortesano (1651), imitación
del mismo título de Castiglione, para retratar la vida y
costumbres palaciegas de la Corte de Doña Germana; en 1535/36
sorprendió publicando un Libro de música de Vihuela de mano,
intitulado El Maestro, dedicado a Juan III de Portugal (quien le
nombró gentilhombre). El libro que abrió el camino al arte de la
variación, consta de dos partes: la primera es un a modo de
método para principiantes (fatasías, tientos y pavanas); y la
segunda, un a modo de repertorio vocal (vilancicos, romances y
hasta sonetos en italiano) acompañado por la vihuela,
instrumento muy considerado por la alta sociedad de su tiempo. En tema musical, sigamos con la Vihuela, que nos llevará a la
Guitarra, aunque el camino no sea sencillo, porque no lo es el
paso de los egipcios a las cítaras grecoromanas, y a ciertos
instrunentos árabes, que en definitiva han acabado con algunas
identificaciones discutibles: guitarra latina=vihuela; guitarra
morisca=laud (en lengua valenciana ‘llaüt guitarrenc’). Desde el
siglo XV prácticamente ha mantenido las caracteristicas
actuales, con detalles de clavijeros (laterales o de pala) y
numeros de cuerdas (cinco, seis, dobles). Para algunos no deja de ser curioso que Valencia fabrique las
mejores guitarras del mundo, pero es que reducido a proverbio
sano, los valencianos no nos dejamos ‘chafar la guitarra’, ni
menos el ‘guitarró’ (no guitarra bajo, sino soprano). Entre los
más afamados guitarristas, dos, al menos, son valencianos:
Francisco Tarrega y Joaquín Rodrigo. Este último autor del
‘Concierto de Aranjuez’, consiguió que la guitarra, nuestra
humanista vihuela, haya pasado a formar parte de los
instrumentos solistas de la orquesta. Muchas veces se confunde al erudito con el humanista, el
‘manitas universal’ con el humanista. La Música es un arte que
puede hacer ‘soñar’ a los seres humanos, humanizándolos (si
amansa las fieras, ¿cómo no amansar a los hombres?), y Milá se
preocupó de llevar el hombre al hombre, desde sus composiciones
musicales, desde sus motes y desde su vida cortesana. Su
pregunta, señora, era intuitivamente acertada. ¡Y cuanto nos
queda por aprender a los valencianos, y cuanto por ‘defender’
como nuestro, por nuestro!
|