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A nivel de debate intelectual estamos viviendo uno de
estos momentos orgiásticos y, para mí al menos, muy
divertidos. Estamos en crisis y tenemos que cambiar el
modelo. Y surgen las propuestas. Los «modelizadores» (
Sebastián Verd, Carlos Manera, Tarabini) apuntan el
«síndrome Silicon Valley» y sugieren la
«diversificación». Los hoteleros (Pere Cañellas, Simón
Pedro Barceló) proponen prohibir la construcción de
hoteles y viviendas residenciales -ambas cosas, su
competencia- y reconvertir parte de los hoteles en
pisos. Los sindicatos ya no saben qué quieren
exactamente, asustados como están ante el martilleo de
que estamos en «crisis» y se oponen a la reconversión de
hoteles en pisos porque se quedan sin trabajo los que
están en los hoteles. Los de Exceltur (José Luis Zoreda,
golfistas y náuticos en general) proponen la
«reconversión», pasando de un turismo de sol y playa a
un turismo selecto y de alto poder adquisitivo. Antich y
Alomar no se sabe muy bien lo que proponen y siguen con
su fijación en la ecotasa como panacea de todos nuestros
males. Aviba dice que hay que «adelgazar» el turismo y
reducir la oferta, nada menos que siguiendo el ejemplo
de la siderurgia y la industria naval, casi desaparecida
de España tras el «adelgazamiento». Los ecologistas
exigen otro tipo de reconversión que podríamos llamar
«monacal» o «eremítica»: vuelta al estado de naturaleza
espartano y austero. Como puede observarse, el abanico
es tan variado como sugerente. Antes de entrar a considerar todas estas hipótesis,
desarrollándolas, es decir emulando el «método del caso»
de Harvard, planteando supuestos en los que,
efectivamente, se llevan a cabo estas propuestas y ver
qué pasa y cómo se hace, creo que estamos viviendo una
crisis de hipocondría, una especie de Enfermo imaginario
de Molière que habría que completar con El Médico a
palos del mismo autor. El hipocondriaco sería nuestra
economía, aquejada de males inexistentes, y el médico a
palos, los recetadores aventurados, incompetentes o
fantasiosos.
En primer lugar ¿está el turismo balear en crisis?
Francamente, cuando vienen más de diez millones de
turistas y cuando parece que se está recuperando la
clientela tradicional alemana y británica, hablar de
«crisis» me parece, por lo menos, aventurado. Más: una
economía que alcanza sus mayores niveles de ocupación
laboral nunca conseguidos y que sigue atrayendo a la
inmigración se parece más a un panal de rica miel al que
cien mil moscas acudieron que a una «economía en
crisis».
Por otro lado, el modelo no es que haya que cambiarlo es
que se ha cambiado ya y, por lo que veo, nadie sabe cómo
ha sido. En realidad, la «crisis» -que es más hotelera
que turística- es la consecuencia de este «cambio» no
percibido, pero implacable. Y el modelo ha cambiado en
la estructura de la demanda y en la estructura de la
oferta, a lo que hay que añadir unos mecanismos de
captación de clientes que han saltado hechos añicos
gracias a las nuevas tecnologías. Nuestro modelo ha
cambiado hacia lo que tanto suspirábamos: el turismo de
calidad, que esto es exactamente el turismo residencial,
el que juega al golf y el que fondea con su barco en
nuestras costas y clubes náuticos. Y a la demanda le ha
seguido la oferta y esto se percibe, no sólo en los
campos de golf o en los amarres náuticos, sino en el
nivel de los restaurantes, en el nivel de los comercios,
y en el nivel de los servicios -desde los servicios
médicos hasta los servicios jurídicos- que atienden esta
nueva y cada vez más exigente demanda.
La «crisis», a mi juicio, es imaginaria, una expresión
de hipocondría colectiva y si existe es, en todo caso,
la crisis de los sectores menos eficientes de la
sociedad que están haciendo exactamente lo mismo que
hacen los pequeños comerciantes ante los cambios de los
consumidores y la mayor eficiencia de las grandes
superficies para dar respuesta a estos cambios: poner
«aranceles» proteccionistas con el apoyo de los poderes
públicos, buena parte de la prensa y, desde luego, de
esta izquierda de Atapuerca que no entiende nada de nada
el mundo en que vivimos. Seguiremos hablando del tema. |