ANTONIO ALEMANY DEZCÁLLAR

 
 
   

 
  Data de Publicació
28 de Giner de 2008
   
  Referència
0003AAD
   
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Antonio Alemany Dezcállar
   
  Est artícul lo hem deixat en castellà, que és com lo escrigué el seu autor
   
  Publicat anteriorment en
El Mundo-el dia
06 de Juliol de 2004
   
  Anar Arrere
   
 

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ARTÍCUL
 
LA HIPOCRESIA COLECTIVA
 
A nivel de debate intelectual estamos viviendo uno de estos momentos orgiásticos y, para mí al menos, muy divertidos. Estamos en crisis y tenemos que cambiar el modelo. Y surgen las propuestas. Los «modelizadores» ( Sebastián Verd, Carlos Manera, Tarabini) apuntan el «síndrome Silicon Valley» y sugieren la «diversificación». Los hoteleros (Pere Cañellas, Simón Pedro Barceló) proponen prohibir la construcción de hoteles y viviendas residenciales -ambas cosas, su competencia- y reconvertir parte de los hoteles en pisos. Los sindicatos ya no saben qué quieren exactamente, asustados como están ante el martilleo de que estamos en «crisis» y se oponen a la reconversión de hoteles en pisos porque se quedan sin trabajo los que están en los hoteles. Los de Exceltur (José Luis Zoreda, golfistas y náuticos en general) proponen la «reconversión», pasando de un turismo de sol y playa a un turismo selecto y de alto poder adquisitivo. Antich y Alomar no se sabe muy bien lo que proponen y siguen con su fijación en la ecotasa como panacea de todos nuestros males. Aviba dice que hay que «adelgazar» el turismo y reducir la oferta, nada menos que siguiendo el ejemplo de la siderurgia y la industria naval, casi desaparecida de España tras el «adelgazamiento». Los ecologistas exigen otro tipo de reconversión que podríamos llamar «monacal» o «eremítica»: vuelta al estado de naturaleza espartano y austero. Como puede observarse, el abanico es tan variado como sugerente.

Antes de entrar a considerar todas estas hipótesis, desarrollándolas, es decir emulando el «método del caso» de Harvard, planteando supuestos en los que, efectivamente, se llevan a cabo estas propuestas y ver qué pasa y cómo se hace, creo que estamos viviendo una crisis de hipocondría, una especie de Enfermo imaginario de Molière que habría que completar con El Médico a palos del mismo autor. El hipocondriaco sería nuestra economía, aquejada de males inexistentes, y el médico a palos, los recetadores aventurados, incompetentes o fantasiosos.

En primer lugar ¿está el turismo balear en crisis? Francamente, cuando vienen más de diez millones de turistas y cuando parece que se está recuperando la clientela tradicional alemana y británica, hablar de «crisis» me parece, por lo menos, aventurado. Más: una economía que alcanza sus mayores niveles de ocupación laboral nunca conseguidos y que sigue atrayendo a la inmigración se parece más a un panal de rica miel al que cien mil moscas acudieron que a una «economía en crisis».

Por otro lado, el modelo no es que haya que cambiarlo es que se ha cambiado ya y, por lo que veo, nadie sabe cómo ha sido. En realidad, la «crisis» -que es más hotelera que turística- es la consecuencia de este «cambio» no percibido, pero implacable. Y el modelo ha cambiado en la estructura de la demanda y en la estructura de la oferta, a lo que hay que añadir unos mecanismos de captación de clientes que han saltado hechos añicos gracias a las nuevas tecnologías. Nuestro modelo ha cambiado hacia lo que tanto suspirábamos: el turismo de calidad, que esto es exactamente el turismo residencial, el que juega al golf y el que fondea con su barco en nuestras costas y clubes náuticos. Y a la demanda le ha seguido la oferta y esto se percibe, no sólo en los campos de golf o en los amarres náuticos, sino en el nivel de los restaurantes, en el nivel de los comercios, y en el nivel de los servicios -desde los servicios médicos hasta los servicios jurídicos- que atienden esta nueva y cada vez más exigente demanda.

La «crisis», a mi juicio, es imaginaria, una expresión de hipocondría colectiva y si existe es, en todo caso, la crisis de los sectores menos eficientes de la sociedad que están haciendo exactamente lo mismo que hacen los pequeños comerciantes ante los cambios de los consumidores y la mayor eficiencia de las grandes superficies para dar respuesta a estos cambios: poner «aranceles» proteccionistas con el apoyo de los poderes públicos, buena parte de la prensa y, desde luego, de esta izquierda de Atapuerca que no entiende nada de nada el mundo en que vivimos. Seguiremos hablando del tema.

 
 
 
Usuaris en llínea Grup LLVS   -   Octubre 2006 Amunt