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Ya estoy aqui de nuevo. Confieso que esto
de la crisis o recesión con tocaduras de fondo o salidas de
pozo y túnel me ha dejado anímica y mentalmente tocado,
tanto, que incluso la 'musa' de la inspiración
periodístico-literaria se alejó de mi causándome 'sequia'
creativa. Hay autores que cuando las cosas les van mal
-sobre todo económicamente- pierden el interés de escribir y
publicar. Muchos de estos personajes de las Letras caen en
la apatía, en la abulia y en la tristeza; se hunden en el
desánimo y en el pesimismo. Y creo, por desgracia, que soy
uno de ellos, que pertenezco a esta clase de creadores a los
que la crisis ha golpeado duramente haciendo mella en las
necesidades más vitales, llámese comer, ahorrar, pagar
impuestos o abonar las temidas sufridas hipotecas.
Retornar a la escritura y a la publicación en estos tiempos
requiere un sumo esfuerzo titánico y sacar energías de
flaqueza, máxime cuando se cierran tantas puertas o incluso
más de las que en épocas de bonanza
económico-laboral-financiera se cerraban cuando alguien
buscaba ayuda -mecenas, subvenciones, donaciones o créditos-
para publicar su obra. Cuando casi como Van Gogh o los
bohemios poetas malditos y rebeldes se roza la miseria
viviendo entre carencias vitales y apreturas o escasez, es
muy dificil crear, especialmente para principiantes noveles,
amateurs y aquellos que no somos autores 'best sellers'
famosos aunque tengamos una vasta y variada obra publicada.
Ante los retortijones de tripas por hambre contenida en la
carestía y frente a los embargos de bienes o a la angustia
de no poder pagar deudas y recibos o facturas de servicios
vitales como la luz o el agua; resulta muy dificil que la
inspiración brote espontánea y con belleza. Por ejemplo, La
Historia de la Literatura y el Arte Universales se halla
plagada de casos de cruda pobreza de autores -novelistas,
poetas sobre todo, periodistas-que vivieron en épocas de
graves crisis económicas y sufrieron hambre, frío,
necesidad, incomprensión, rechazo y desvaloración sociales,
etcétera. Lo lamentable es que tales autores, que además de
vivir y morir pobres fueron incluso proscritos, prohibidos y
perseguidos; ahora son moneda de cambio de intereses creados
haciendo millonarios unas veces a sus descendientes por mor
de los derechos de autor heredados y otras ocasiones a
marchantes, tratantes, agentes intermediarios como
coleccionistas, editoriales, casas de subastas y hasta
mismísimos gobiernos. Todos ellos, aprovechándose y sacando
tajada. Y el verdadero personaje importante, el creador o
artista, ninguneado y manipulado o utilizado sin su
consentimiento. Lo ideal sería que ningún
creador pasara necesidades acuciantes, independientemente
del alcance de su obra o de la magnitud de su proyección o
fama social, categorías aparte. Si universalizando o
globalizando, ningún terrestre debe pasar hambre y los
poderes públicos han de garantizar la supervivencia
cubriendo las mínimas necesidades vitales, tratándose de
artistas creadores con mayor motivo. El arte es la más
sublime de las manifestaciones del género humano y como tal
ha de ser especialmente bientratada y considerada por
quienes gobiernan el planeta. Evidentemente no me refiero a
esos artistas -cantantes y actores, principalmente-
archimillonarios con fortunas 'galácticas' y cachés
colosales, esos que evaden impuestos en paraisos fiscales y
viven endiosados malgastando y derrochando. No, a esos no me
refiero. Hablo, por ejemplo, del simple y sencillo vecino
del quinto que además de trabajar en una fábrica o en un
comercio, escribe poemas y publica libros con su esfuerzo
creativo y económico sin ayuda, endeudándose con préstamos
bancarios para pagar la edición de su obra y que solo logra
-a veces, no llega y pierde dinero- recuperar lo invertido.
A esos, los hijos del agobio y del dolor. A los parias de la
tierra, a los desdichados hijos del infortunio y de la mala
suerte. A los descamisados empobrecidos embargados por la
opulenta y devorada banca. A ellos, esos son los míos. Y
entre ellos, se hallan verdaderos artistas creadores en
potencia, auténticos genios y fenómenos de las artes a los
que las oportunidades les resultan esquivas sin tener la
suerte de otros que logran el éxito al participar en
programas mediáticos de cadenas televisivas de dificil y
restringido o minoritario selectivo acceso. Esos son los
míos y por ellos rompo una lanza a su favor. Artistas,
creadores y creativos; arruinados o 'currantes' en
precariedad que no comemos de ésto, -y hemos de trabajar en
otras profesiones incluso más duras y malpagadas para
subsistir- pero que aportamos nuestro granito de arena,
nuestra 'estrofa' a la Cultura, a la Sociedad. Porque los
hay como yo, pobres y necesitados, sin suerte, pero con un
alma creativa tan enorme capaz de superar la más cruenta de
las crisis. Va por vosotros... y por mi
también. Suerte y ánimo. No nos dejemos caer en el desánimo,
sigamos luchando y cada día aportemos una estrofa. Como Walt
Whitman. |