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Siempre se ha dicho –y es verdad- que la burguesía
valenciana de valenciana tiene más bien poco. A diferencia
de sus colegas vascos y catalanes, a los empresarios
valencianos no les importa ser sucursalistas de la Meseta y
apoyar a un partido centralista como el Partido Popular (PP)
en vez de a una Coalición Valenciana (CV) que sí podría
obtener prevendas para nuestra tierra así como otros
partidos autonómicos lo logran para la suya. Pierden el culo
por posar en la foto con los peperos y se movilizan a toque
de trompeta del PP cada vez que sea necesario. Eso sí, las
inversiones siempre se van a Madrid, Cataluña y Euskadi.
Pero esto ¿qué más da?
Como un representante ilustrativo de lo tristísimo que es el
empresariado autóctono, citaría a Artur Virosque, el
presidente del Consejo de Cámaras de la autonomía de
Valencia. En casi 12 años de gobierno del PP no ha venido el
AVE, ni se ha hecho el Parc Central (prometido por Rita
Barberà en 1991), ni el Parc Industrial de Sagunt, ni el
aeropuerto de Castellón. Somos la autonomía más endeudada de
España, las exportaciones caen en picado y cada día son más
las empresas que cierran puertas y de deslocalizan. Aún así,
Virosque es un fiel del PP; le pone muy caliente esa
política económica de parques temáticos en bancarrota y de
atracciones de feria.
Aunque para fidelidad canina la de Cristofol Aguado,
presidente de AVA-ASAJA. Cristofol no pierde ocasión de
movilizar a los suyos para poner a parir a los sociatas.
¿Qué viene ZP? Allí están los agricultores para abuchearlo
con las cámaras de Canal Noi delante. El presi de AVA confía
más en el PP, que en 12 años de gobierno no ha tenido tiempo
para traer ni una sola gota de agua a Valencia y que estuvo
mudo cuando los Estados Unidos restringieron el acceso de
clementinas valencianas al mercado norteamericano allá por
2001. Pero para mudo, Aguado, que fue incapaz de exigirle a
los peperos que defendieran los intereses de nuestro país.
Otro que se levanta la sotana para salir disparado a todo
gas cada vez que desde el PP hacen sonar la trompeta es el
arzobispo de Valencia, Agusti García Gasco. El arzobispo se
negó en su día a bendecir la sede de un partido de raíces
cristianas como Coalición Valenciana pero eso sí, no duda en
apoyar a ese PP que defiende el aborto, el divorcio y que
oficia “matrimonios” homosexuales. Que lujo ver al monseñor
estrecharle la mano a Paquito Camps, el hombre que con su
firma ha autorizado la investigación con embriones en
Valencia. Después nos pedirá usted que pongamos la X en la
casilla de la iglesia. Por supuesto, monseñor, lo que usted
diga. |