No entiendo de ballet, y no dudo del virtuosismo de Nacho
Duato en tal arte. Jamás me atrevería a discutir una
coreografía con nuestro Diaghilev valenciano, pero me da la
impresión de que al danzar sardanas al unísono con el Bloc
de Progrés, no retoma el papel de Nijinski en "EI lago de
los cisnes".
EI Bloc denuncia -y Nacho Duato con ellos- la Ilamada
secesión lingüística que ciertos partidos políticos
provocarían si ganaran las elecciones. Dejando aparte el
juego democrático -que deben aprender a respetar- hay un
hecho incuestionable: jamás puede secesionarse lo que nunca
estuvo unido.
No hace mucho -en el boletín felipista del Cap y Casal- se
estremecían de placer porque unas líneas de Luis Vives daban
a entender que apenas existía diferencia entre catalán y
valenciano. Como se ocultaba el significado convendría
analizar el hecho.
Cuando Vives lanzó tal afirmación hacía años que vivía en el
norte de Europa, donde oía hablar habitualmente inglés y
flamenco; en consecuencia, si conversaba con un catalán en
Oxford o Lovaina encontraría mucha más similitud con el
valenciano que con los idiomas nórdicos.
Además, para un latinista como Vives -alejado de su tierra-
existía la cómoda simplificación de encasiIlar al valenciano
y catalán como "lemosín" o dialectos del "provenzal" (Carreter,
L.: Diccionario de términos, p. 258). También los reyes de
Valencia, al conceder fueros, usaron en ocasiones el término
romanc; nunca el de lengua catalana: "Any 1362, ordenat per
lo senyor Rey en la ciutat de Valencia. Si algún voldrá
saber les dites coses ordenades e dictades en Romanç, que
sia fet (...) qui les voldrá dictades en Romanç, les haja en
Romanç. Nos Petrux, Rex Aragorum, Valentiae" (Arch. Cor.
Aragón, Cortes, leg. 1372) .
Luis Vives no era infalible. En 1681 , Joseph Vicente del
Olmo citaba la existencia de un gigante capaz de "comerse
una ternera y un carnero crudos", dando credibilidad a la
historieta con la autoridad de "Luis Vives, gloria de la
Nación Valenciana, que en sus comentarios añade la
ponderación de la muela de San Christoval que tiene la S.
Iglesia de Valencia, que es mayor que un puño" (Olmo, J. V.:
Nueva descripción del orbe. Valencia, 1681 , 542) .
Como sabemos, el romanc del Reino se transformó en un idioma
culto, capaz de generar obras clásicas en lengua valenciana,
como los autores proclamaron.
Respecto a la singularidad idiomática, hay una opinión
importante que los flechas del Bloc desprecian: la del
erudito Mayans y Siscar (no confundir con Cipriano), nacido
en Oliva en 1699.
Mayans no era un Albert Huaf cualquiera. De familia maulet,
huyó a Cataluña con los partidarios del archiduque; se educó
en el colegio Cordelles de Barcelona, completando su
formación en Salamanca y Valencia.
Catedrático universitario, se convirtió en uno de los
intelectuales de mayor prestigio en Europa, intercambiando
conocimientos con los más insignes pensadores y filólogos:
Voltaire, Muratori, Meerman, Cramer, etcétera.
Es decir, no saltaba como Nacho Duato. ni diseñaba puentes
como Calatrava, ni esculpía fistros como Alfaro, ni bailaba
sardanas tan rítmicamente como Eliseu Climent (partidarios
del Bloc); Mayans sólo fue el sabio más competente del siglo
de la ilustración.
Sus estudios filológicos le Ilevaron a publicar los
"Orígenes de la lengua española" en 1737, en la que aborda
el tema de la supuesta secesión lingüística. Analicen bien
lo que sigue: "Los dialectos derivados el lemosín formaron
las lenguas catalana, valenciana y mallorquina. La catalana
ha recibido muchos vocablos de la francesa; la valenciana,
de la castellana; la mallorquina se Ilegó más a la catalana,
como hija de ella. De todas las tres, la más suave y
agraciada es la lengua valenciana, y no me lo hace decir la
pasión" (Mayans, G.: Orígenes. Edición de Hartzenbusch, p.
343). EI erudito - nacido en Oliva y educado en Cataluña-
sabía lo que decía.
Su hermano Juan Antonio -último ilustrado del Reino de
Valencia- tampoco dudaba. Así, escribe sobre "diminutivos
propios de la lengua valenciana" (Mayans, J. A.: Ilice.
Valencia, 1771 , p. 37), no de la catalana, que conocía
perfectamente.
Pero a pesar de expresarse con toda claridad los hermanos
Mayans, algunos autores actuales como Antonio Mestre lanzan
erróneas afirmaciones: "los Mayans participaban de la idea
de la identidad del provenzal con catalán y valenciano" (Mestre,
A.: Humanismo y crítica. Alicante, 1980, p. 145). Mestre,
igual que otros muchos, no hace sino seguir al peligroso
manifacero cultural Batllorí.
Este jesuita barcelonés premiado por la Generalidad felipista depredador de los Borja, Vives y de todo lo que
suponga un trofeo para Cataluña afirmaba taimadamente que
los ilustrados valencianos valoraban "la antigua literatura
catalana, sobre todo la escuela valenciana del siglo XV" (Batllori,
M.: La cultura de los jesuitas. Madrid, 1966". En fin, ya
ven que la opinión de los Mayans deja con las vergüenzas al
aire a toda la colla de Bloqueros. Y conste que habían leído
a Vives, ya que fueron los primeros en publicar las "Opera
omnia" del humanista en 1790.
La ciénaga, intencionadamente, ha deformado la personalidad
de los Mayans (con decirles que en un diccionario de esos
que regala la prensa del régimen ocultan que Mayans fundó la
Academia Valenciana, digna predecesora de la actual Real
Academia; objetivo a batir por las baterías del eje) .
En fin, después de doce años de felipismo catalanero,
¿cuántos valencianos serían capaces de emocionarse como
Mayans al proclamar su agradecimiento "por haberme Dios
concedido la dicha de haber nacido en el Reino de Valencia"?