El monóculo, artilugio que caracteriza a malvados y
marqueses de Hollywood, se llama monocle en catalán. En
idioma valenciano hemos optado por el cultismo monocul (Escrig,
1851), respetando el étimo latino monoculus. Pero no place
al Institut d'Estudis Catalans y, obedientes, en los libros
de texto para el 2000 enseñarán a decir monocle y binocle (4
ESO. Ed. SM, p. 26) a los alumnos valencianos. Mientras,
esperando que algún milenio de éstos se inicie la
reconquista cultural, seguiremos con historias para no
dormir (o viceversa).
Como es sabido, la influencia del idioma valenciano propició
el retroceso del romance provenzal de Cataluña. Esta
filtración la podemos ejemplarizar con el latín veratrum,
transformado en baladre por los mozárabes regnícolas. Sus
primeras apariciones pertenecen a un judío catalán y un
noble castellano vinculados con Valencia. El hebreo fue
Jafuda Bonsenyor, traductor de árabe del valenciano Jaime
II, aunque los documentos que se conservan no son
autógrafos. Bonsenyor tradujo al rey de Valencia el libro de
medicina "D'al-Zahrawi", hacia el 1313; lo que le permitió
conocer nombres de plantas medicinales. En un manuscrito
posterior, no autógrafo, es donde aparece una sola vez y mal
escrita la voz "baladra"; lapsus que refleja la extrañeza
del vocablo en el léxico de Jafuda.
El otro Personaje es Enrique de Villena, tan vinculado con
nosotros que fue el padre de Isabel de Villena, autora del
"Vita Christi" en idioma valenciano. Al contrario que su
hija, sentía pasión por la quiromancia y el arte culinario;
actividades en las que se utilizaban plantas para hechizos y
condimentos. El castellano plasmó su afición en el tratado
"Arte cisoria" (año 1423), donde aparece la voz baladre. En
la misma época vivía en Valencia Jaume Roig, autor de la
primera obra literaria donde figura baladre de forma
habitual. En el "Espill" (h. 1460) el poeta usa el vocablo
metafóricamente en varias ocasiones y describe el hábitat
del arbusto (v. 12747).
Hasta aquí no se demuestra nada, pero ocurre que en 1507 se
publicaba en Barcelona la traducción catalana del
"Vocabulario español-latino" de Nebrija. No era obra
original como el "Liber elegantiarum", o diccionario
valenciano-latín publicado el siglo anterior. En el Nebrija
catalán substituyeron las voces castellanas por catalanas,
labor realizada por el fraile agustino Gabriel Busa, los
humanistas Martí Ivarra, Joan Garganter y el gramático
Bernat Casaldovol.
El equipo de Busa invirtió años en encontrar voces catalanas
adecuadas para traducir cada vocablo, pero al llegar a la
voz castellana adelfa no hallaron ninguna palabra catalana
equivalente, por lo que se limitaron a poner "certa mata".
Estos "savis", como se les califica en documentación
coetánea, no asociaban las adelfas de las ramblas que
rodeaban Barcelona con la voz baladre. Es decir, en 1507 la
lengua catalana no se había enriquecido con el baladre
valenciano.
La palabra fue introducida en catalán gracias a obras como
el "Vocabulario del humanista" (Valencia 1569). Reeditada en
Barcelona en 1575, los filólogos catalanes aprendieron que
el mismo arbusto tenía estas denominaciones: aparece en la
edición de 1522: "Lo flamenco" En idioma valenciano tenía
forma propia, como recoge Palmireno: "Phalaris, en Valencia
Flamench" ("Vocabulario". Valencia 1569). Reeditado en
Barcelona en 1575, los catalanes enriquecieron algo más su
lengua, de forma que en el siglo siguiente ya consta la
palabra valenciana "flamench" en el diccionario catalán-latin
de 1695. (Por cierto, Corominas olvida la obra de Palmireno
y afirma que es en este diccionario catalán de 1695 donde
aparece flamench por primera vez).
Hoy pasa al revés. Observo el libro de Lengua del próximo
curso y leo el catalán "genet", jinete. Han prohibido el
valenciano "ginet" por capricho del IEC, despreciando que
pertenece al idioma valenciano desde el medievo. Está
documentado en Roig: "bon ginet" (h. 1460), y Pou (h. 1575).
Incluso en los derivados tenemos forma propia: en 1408, San
Vicent habla de los ginetaris o jinetes exploradores; y en
1646, en la Guerra dels Segadors, los capitanes valencianos
son acompañados de "soldats y pache de gineta" (AHO. 1983).
La Generalidad usaba antes de 1707 las dos grafias del
vocablo valenciano: paje y "pache", pero no el catalán "patge".
En fin, ahora nos ordenan usar monocle, binocle, genet,
patge...