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Merengue el bigote y la pelusilla de la azotea, este homínido
encorbatado podría ser un policía franquista de Almodóvar; o,
también, el malo malísimo de telenovelón vespertino; y,
aplicándole Grecian 2.000, algún extra mejicano que interpretara
a Beria, progresista normalizador de la poli estalinista que
acabó fusilado por sus fans. Pero Jesús Puig es, simplemente,
un verdulero insultón del diario Levante que, en ocasiones,
habla de su condición de padre (de ahí lo de "papá Levante"),
Agresivo e hiriente, califica de "tándem troglodita" a la
profesora Lola García Broch y al abogado Sentandreu. En otro
frente, murmura contra el "Cercle de Lectors" por remitirle la
revista en español, no en el catalán de sus desvelos. El tío, sin avergonzarse, cuenta la anécdota de una de sus
catalanizadas hijas que "truca a una pizzería" y, en jerga del
IEC, escupe: "Bona vesprada, voldriem dues pizzes"
(DL.10/06/03). Ante esta frase cabalística, después del susto,
lo normal sería que uno llamara al 091, al exorcista del barrio
o al parapsicólogo argentino de la esquina. No obstante, el
paciente empleado rogó a la hija de papá que le hablara en
español, para poder entender la extraña frase (en valenciano
moderno es "vesprá", con apócope; y lo de "dues pizzes", al no
existir el femenino "dues" en idioma valenciano, podría
interpretarse como "du (l)es pixes", o algo peor). Lo cierto es
que el tío este, aparte de insultar, al oponente, pretende hacer
creer al lector que los valencianos normales usamos verbos
como "trucar", cuando eso sólo lo hacen los catalaneros y sus
amaestrados hijos. Mosatros, en idioma valencià, diguem cridar
per teléfono; y els catalans, en cátala, digüen "trucar per
teléfon". La voz "truc" aparece en valenciano antes que en
catalán, concretamente en el diccionario de Jaume March (a.
1371), pero asociada al juego. Con la acepción de llamar -usado
por los papás que leen Levante-, surge en el catalán del siglo
XIX; no en idioma valenciano. Si papá Levante fuera un valenciano sin catalanizar, habría
advertido a su hija que el plural femenino "dues" es un arcaísmo
de todos los romances peninsulares, incluido el portugués. En
valenciano desapareció hace medio milenio; pero, y aquí está el
casus belli, permaneció vivo en el catalán vulgar de
escombraires y patataires. Hay un hecho significativo que
conviene divulgar para que los papás faltones (aixó de
troglodites, de veritat, está molt lleig) se enteren de una puta
vez: cuando el catalán Bonllabí traduce al idioma valenciano el
Blanquerna, en 1521. todas las "dues" del manuscrito provenzal
las convierte en "dos". Hasta el manos largas Corominas dice
-traducido al valenciano-, que: "en el Reyne de Valencia, dos es
l´únic amprat en femení y masculí, desde el Maestrat dasta el
Sur" (DECLLC), Lamentablemente, la hija de Jesús Puig ha
aprendido a asustar al pizzero con una voz muerta que haría reír
a los humanistas Timoneda, Palmireno y Bonllabi. Quizá papá
Levante haga creer a sus hijitas que el plural femenino "dos" ha
sido un invento a golpes de hacha y estaca de los que él llama
"trogloditas", pero ni Lola García Broch ni Sentandreu son seres
del Jurásico (como sugiere papá Levante), ni vivieron en los
siglos XIV y XV cuando los dignos valencianos ya usaban la voz
prohibida por Inmersioman: "dos maneres" (Ferrer, St. Vicent:
Quer; 1413; "dos tovalloles" (Inv. Ausias March, 1459); "dos
hores" (Roig: Espill, 1460). Con documentación del femenino
valenciano, aplicado a las horas, podríamos empapelar la dacha
del papá y sus hijas: "dos hores" (Alcanyis: Reg. preservatiu,
1490); "dos hores" (Const. Universitat de Valencia, 1611); "dos
túniques, dos camises" (A.M. Castelló: Inv. Sta. María de
Castelló, 1668); "dos portes" (Ros: Tratat, 1736), "les dos de
la vesprá" (Escrig: Dicc, 1887) etc. El papá Jesús Puig (¡cielos, qué obscenidad, un nombre propio
idéntico en valenciano, castellano y catalán!) debe usar un
traductor al catalán. Es ridicula la morfología verbal que usa:
"ofereixen" por "oferixen", "procedeix" por "procedix", etc.; si
bien puede deberse al influjo de las academias de catalán Canal
9 y Punt 2. El tío del bigot, como si fuera un noi d'Igualada,
escribe: "Telefone a Hisenda per fer-hi una consulta". Sólo los
acomplejados valencianos pueden comprar este diario del Moll,
que nos ofende con prosa colonialista. La frase, en idioma
valenciano, sería: "Telefonege a Hacienda per a fer-li una
consulta". El ridículo "hisenda" -como sabe, creo, incluso Ascensión
Figueres-, no existe ni ha existido jamás en idioma valenciano
(puede que en algún retocado manuscrito en provenzal de siglo
XIII). La voz no procedía directamente del latín "facere", sino
que fue un préstamo del castellano a fines del XVI. En las
tierras napolitanas españolas dio "azienda" y, en valenciano,
hacienda. La voz y sus derivados se arraigaron libremente en
nuestro idioma: "furtarli la hasienda y mercaderies"(A. M. Elig,
Leg, H. 49, 5 febrer 1617); "tenia molta hasienda" (Porcar:
Ms.Coses, 1617); "de qui será la hasienda" (Llib.establiirients
de Peniscola, 1701); "hacienda feta d´estola, prest s'embola"
(Ros: Tratat, 1736); "la hacienda y la salut" (Tormo: La
Gatomaquia, h.1770); "deixe la casa y hacienda" (Escorigüela:
Coloqui del que volien reclutar, 1787); "un llaurador hasendat"
(Conv,de Saro. 1820); "hacendat que no fa res" (Fages: Aforismes
catalans traduits al valencià, 1853); "en bones haciendes" (Gadea:
Tipos d'espardenya, h.1890); "el ministre d'Hacienda ha declarat
que en tot lo mon están les subsistencies més cares" (El Poble
Valencià, 31 març 1917); "pot dur est´hasienda y l´atra"
(Alberola: Terres secanes,1924). Hacienda es un vocablo arraigado en la lengua valenciana, de
igual modo que el "enfadat y reenfadat" (Relació de les festes
per Sant Pere Pasqual, 1743). El verbo "enfadar" se incorporó al
valenciano en la misma época que hacienda, lo que pasa es que
procedía del portugués "fado", y el fascismo expansionista
catalán acepta voces de cualquier idioma, menos del odiado
español. De todas formas, admito que papá Levante me califique
de troglodita del Jurásico si puede ofrecer una documentación
valenciana de "hisensa" similar a la que le hemos
proporcionado de "hacienda". En tal caso, me comprometo a
invitar a una paella a él y a toda la redacción del Moll, a
cambio de otra condición: que papá Levante nos amenice la
velada -acompañado de los palmeros Ferranet Belda y el Muelas-,
con esta rumba catalana: "Porompompaire, / soc barretinaire
trogloditaire, / mes, ai, ja no en soc; / me diuen cantaire, ai,
/ mes no canto gaire, / mes no canto, no; / soc trogloditaire
mamporreraire i llevantinaire, / porompompaire, porompompó...".
Ací, entre palmes del Ferranet y el Muelas (en crits de "¡dues.dues!",
en lloc d'olé), papá Levante escomença a ballar un taconejat com
els del Titi (q.e.p.d.).En quant al vestuari, tots de flamencs
en barres roges y grogues. |