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Cagandando hacia el Nobel de Literatura con sinceridad que le
honra, aunque a los demás nos huela, Empar Caselles i Chesa
descubre entrañables secretos en 'Confessions' (Mercantil del
Muelas, 7/10/04), confesiones que tratan del terror a la
soledad y, graciosamente, acaban con `un petonet ben fort´. No
sé si a Ampar (traduit al valenciá) se le escapó por el miedo,
o se lo dedicaba al Muelas. Algo huele mal en el Reino. En la
puerta del teatro de Alicante, una garrapata subvencionada dice
al coleguilla: `Mucha mierda y un petó´. El modismo castellano
`mucha mierda´, equivalente a `mucha suerte´, unido al catalán
'petó' es clave lingüística que la retroprogresía emite cual
guiño de audacia y madurez intelectual. Abro ventanas, impactado por Amparigües, y observo cambios en
el paquete de malta molida. En mi casa siempre comprábamos la
que mostraba el Micalet y la Real Señera en el envoltorio. En un
principio la franja era azul, luego fue grisácea y, ahora, la
han sustituido por una banderola 'merda de lloca' que tapa el
Micalet. ¿A qué se debe la mutación? Unos dicen que es fenómeno
paranormal, tipo caras de Bélmez. Una matiná, el tío de la
malta, tras vindrer del comú escomençá a bramar: (Che, chicons,
vingau açí! Quines coses mes rares, ahir estava la Real Senyera
dibuixá en lo paperot, y hui ha desaparegut. ¡La Mare dels
Desamparats, mos ha eixit una teleplastia, quín milacre! Hay
otra teoría: la malta el Miguelete se vende en los Mercadona de
Cataluña y, quizá, la presencia de la Real Senyera podría
afectar a la venta del producto. El nombre sirve, ya que
Miguelete se aleja del valenciano Micalet y es casi homógrafo
del catalán Miquelet. ¿Aparecerá pronto el sustantivo en el
catalán de Camps? Aquí todo cambia, salvo la denominación de
Levante que esgrimen castellaneros y catalaneros. ¡Y qué delirio
muestran los colaboracionistas con banderas catalanas en los
partidos del Levante! Por cierto, en el Canal 9 del PP al
repetir jugadas, observen cómo el azul del escudo del Valencia
lo han decolorado. Para eso les paga Campspons, para enseñar
catalán y sembrar confusión directa y subliminalmente. Hoy todo es mediterráneo o levantino, ¡qué bonito! Si usted
visita Castellón o Alicante, cuidadito con llamar valenciano a
nadie o pedir una paella valenciana, especialmente si son
transgénicos de la inmersión pepera. En el Monóver de 1910, el
hermano de Azorín estaba orgulloso de la gente 'que parla el
valencia de Munóver' (Canyisaes, 1910, p. 143); y al territorio
se le conocía por Valencia, Reino o Reino de Valencia, fuera en
Castilla o Aragón; otra cosa era la 'ciutat de Valencia'. Azorín
se sentía valenciano de Monóver y nadie discutía el gentilicio
en poblaciones norteñas como Vinaroz, ahora recicladas en
colonias del IEC. Tenemos el testimonio del patriarca de las
letras condales, Josep Pía, que visitó el Reino antes del
triunfo del fascismo expansionista catalán. En la primera
ocasión fue navegando desde San Carlos de la Rápita a Vinaroz,
cuyas calles le parecieron igual que las condales. Así lo
expresó en catalán: 'El trobo igual. Jo em pensava que ja érem a
Valencia' (Obra comp. t.2°, p. 605), a lo que le contesta el
amigo: `Es clar que som a Valencia' (ib.). Vinaroz era Valencia,
territorio geopolítico distinto a la ciudad homónima. El
topónimo era usado por gentes de uno y otro lado de la frontera
del Cenia de forma natural: '¿Heu anat a Valencia i no heu vist
un tarongerar?... aquests pagesos no son pas tan bésties com
sembla... persones tranquil-les que no sembla pas que tinguin
gaire pressa' (p. 609). En Peñíscola observan a 'una noia' y un
músico que ensaya, acorde con la sensibilidad musical del `poble
valencia' (p. 613). Admirando a las valencianas de Peñíscola,
espontáneamente surge el idioma: 'aquestes xiquetes, per dir-ho
en valencia' (p. 618). Aunque catalaniza el valenciano 'estes
chique-tes´, Pla dejó constancia del choque idiomático en el
Cenia. En su visita a Benicarló duda sobre qué restaurante cocinará
mejor la 'paella valenciana´ (p. 614). La cocina del Reino era
valenciana, no levantina o mediterránea. En el capítulo
dedicado a Argelia, recuerda que en Alacant preparaban
excelentes , 'paelles valencianos' (p. 673). Ahora, si usted
pide una en el Postiguet, les saldrá al galope Julio de España
con los Boinas Verdes de Rabasa. También fue esclarecedora la
conversación de Pla con Blasco Ibáñez en el palacete de Mentón.
Todo el libro de Pla está en catalán, pero la lengua usada con
Blasco fue la española; es decir, no escenificaron la payasada
de hablar Don Vicent en valenciano y Pla en catalán. El
novelista de Palafrugell reproduce intacta la conversación,
declarando que estaba absolutamente 'd´acord amb les seves
idees' (VoL XXXVII, p. 261). Tratando sobre la novela 'Italia,
país de arte\ dice Pla: 'Jamás hubiera creído que Vd., don
Vicent, (sic), fuera tan aficionado al arte'; a lo que replicó
nuestro escritor: 'Vd. olvida que yo soy valenciano, ¿me
comprende? ¡Hombre, por Dios!' (p. 262). Supongo que este encuentro aparecerá en la biografía de Blasco
Ibáñez que ha perpetrado Joan F. Mira, arador de la sarna del
expansionismo catalán, especializado en aterrizar por Barcelona
diciendo que Valencia es tierra catalana (hace unos días lo
repitió en el sermón inaugural del curso 2004-2005, en el bunker
del IEC). Aunque lo disimule, debe odiar a Blasco Ibáñez; y
seguro que intentará erosionarlo por algún resquicio; p.e.,
afirmando que Blasco era un prosista incorrecto que gracias a
un secretario logró 'la mayor corrección de las últimas
novelas'. Esto dice Mira desde el olimpo catalanero, pero su
picadura a Blasco la cicatrizamos con el juicio de Joseph Pla,
al que le gustaba usar 'chicot' cuando hablaba de nosotros;
"tenia llavors, al seu costat, un xicot d'Alacant, Carles Esplá,
que li feia de secretari i probablement li empitjorava l´estil
literari'. ¿Se despidió Pla de Blasco Ibáñez con la fórmula
castellano-catalana 'Mucha mierda y un petonet ben fort'? No, no
era prudente. Blasco habría sacado el sable, la pistola o, lo
más probable, habría llamado al manicomio de Niza para que
trataran al demente que pronunciaba frases incoherentes. En
1925, tampoco existían catalaneros que bautizaran a sus hijas
con el catalán Empar. ¿Alguien conoce un documento del 1100 al
1930 donde se cite a alguna valenciana bautizada con el nombre
de Empar? En el valenciano del Carche si existía un gerundio
con mensaje, 'cagandando', aplicado ´als que anaven correguent
en el bou embolat... y per la poriga, iya se sap!´ Esta joya
léxica podría cognomínar a alguna heroína virtual Rita
Cagandando, doncella de Orleáns de la nación catalana que
vencería al monstruo blavero en el mismo seno de la capital. En
fin, mucha mierda para malta molida el Miguelete, Joan F. Mira
y Ampar Caselles i Chesa. |