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La Universidad Libre de Bruselas y el Centro de Estudios
sobre Cognición Animal (CRCA) de Toulouse, con financiación de la Unión
Europea (EU), han desarrollado una cucaracha artificial llamada InsBot capaz
de pasar inadvertida entre sus congéneres, primero, para después ejercer de
líder y hacer desaparecer el nido. Los científicos confirman que ésta es la
primera vez que un autómata consigue engañar a un grupo de animales y
hacerse pasar por uno de ellos, realizando los mismos movimientos y teniendo
la misma conducta social que los animales con los que convive. Pero la cosa
no queda ahí, esta cucaracha artificial estará embadurnada de feromonas, un
perfume natural que envía al resto de insectos un mensaje de amistad y que
es capaz de facilitar la manipulación del resto del grupo hasta el punto de
conseguir llevar a sus compañeras desde la oscuridad a un espacio iluminado,
algo que por sí mismas jamás harían.
Estoy convencido de que para hacer una investigación de
este tipo han tenido que tomar la idea prestada de alguien (o algo). Si
analizamos todos los componentes que han hecho posible la aparición y
eficacia de InsBot (introducirse en el escondite, conseguir el liderato,
manipular a sus compañeras con mensajes perfumados de amistad, y guiar al
grupo hasta su muerte) no me cabe la menor duda de que ese alguien es Carod.
El líder de ERC ha sabido, a través del chantaje y del
mensaje envenenado, inmiscuirse en los asuntos de la sociedad valenciana
como si fuese la nueva InsBot. Ha sido además capaz de actuar, no ya como el
flautista de Hamelin, si no como encantador de serpientes, haciendo bailar
(actuar) al mismo Zapatero con la melodía de sus pocos votos, aún a costa de
perder muchos otros. También ha empleado su perfume venenoso para influir en
asuntos de Estado que no le concernían y provocar que otros líderes salgan
de sus escondrijos y, a plena luz del día, hagan declaraciones trasnochadas
que vulneran la legalidad vigente. Ha conseguido asimismo que ministros
socialistas que dicen ser valencianos hagan el mayor de los ridículos en el
panorama nacional renegando de sus orígenes. Y lo que es más curioso, ha
logrado que los valencianos sigamos enzarzados en una guerra absurda, del
ser o no ser, como si no supiéramos quiénes fuimos, quiénes somos, o qué
queremos ser. Nuestro InsBot ha llegado hasta el extremo de hacernos olvidar
a los protagonistas del siglo de oro valenciano (al menos eso creían ellos),
que ahora figuran como padres de la lengua catalana. Ha propiciado que
nuestros hijos estudien una lengua de laboratorio con la que no se sienten
identificados. Y todo ello, embadurnado de expansionismo y a golpe de...
presión.
Su aspecto le ha ayudado. Su largo camino sólo ha hecho
que empezar. El nido está revuelto. La luz que nos promete tiene un color
mortecino para los valencianos: la Eurorregión o la sustitución de nuestra
identidad por la de los países catalanes; la anulación de Plan Hidrológico
Nacional, aún sabiendo que el agua es un bien imprescindible para nuestra
pervivencia y desarrollo; el decremento de los presupuestos en
infraestructuras en favor de Cataluña, etc.
Bien pensado, el equipo de investigadores no podían haber
escogido mejor ejemplo para su prototipo. Lo único que han tenido que
adaptar es su tamaño. |