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Como a muchos de ustedes les pasará, me pregunto qué hacen los
académicos ‘valencianistas’ en la Academia Valenciana de la
Lengua, la que dice que pertenecemos al mismo sistema
lingüístico y compartimos la misma lengua con los catalanes. Los supuestos académicos ‘valencianistas’ entraron en la AVL por
la cuota del PP, tras ejercer el PSOE su ‘derecho de
presentación’, similar al que Franco tenía a la hora de que se
eligiera obispos, porque no olviden que el PSOE tiene la misma
culpa que el PP en lo de la AVL. En todo el tiempo que lleva el rollo de la AVL, copada por los
catalanistas, no creo que hayan escuchado ninguna palabra,
queja, alarido, petición de clemencia o grito disidente de los
académicos ‘valencianistas’. Lo confirma y ratifica el hecho de que los acuerdos lingüísticos
están saliendo sospechosamente por abrumadora mayoría, lo cual
quiere decir que los “valencianistas” están encantados de cómo
hacen de bien las cosas los catalanistas. PP y PSOE, de forma consensuada, eligieron en su día académicos
‘valencianistas’ a conciencia, insaculando exhumados
octogenarios y nonagenarios. Todo lo contrario que cuando tocó
la suerte de varas a los académicos catalanistas, que buscaron
jóvenes y lozanos. Alguno de la cuota de los populares tuvo que adquirir un poco de
azulete para aterrizar en la AVL, donde se cobra, como resultó
el caso del canónigo jubilado, Ramón Arnau, quien se hizo
académico de la Real Academia de Cultura Valenciana, donde no se
cobra, por la que, me dicen, ya no volvió conseguida su medalla
de académico. Entregados a la causa por completo tenemos a Ramón Ferrer,
cajero del valencianismo cultural desde los históricos años de
la Valencia 2000 de Paco Domingo. Alfonso Gil Albors, quien
vivió como empleado del anterior régimen y sigue cobrando del
actual. Ángel Calpe, quien cambió la prisión funcionarial por la
AVL. Artur Ahuir, quien en democracia andaba aún por Falange
Auténtica. Ricardo Bellveser, coleccionista de oficios y sueldos
públicos, sin tener el don de la ubicuidad. Pere María Orts,
autor de un libro donde se descalifica la Real Senyera como
bandera de los valencianos, apuesta personalísima del principal
responsable de la AVL, Eduardo Zaplana. Anoche Zaplana presentó el balance de sus gestión como
presidente de la Generalidad, que fue importante y fructífera en
todos los órdenes, menos en lo lingüístico y cultural, materia
en la que nos vendió a Jordi Pujol.
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