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Se sigue debatiendo si la gallina fue antes que el huevo o al
revés. Un callejón sin salida, que encontró salida definitiva a
mediados del siglo XVII gracias a la obra de Harvey (‘Generatione
Animalium’) que en su portada contenía la inscripción ‘ex ovo
omnia’ (Llevellyn tradujo: ‘siempre el ser nuevo/ se desarrolla
de un huevo’), lo que hizo equivocarse a más de uno, que con
esta afirmación consideró resuelta la interrogante a favor del
huevo, cuando no es así, ya desde Esquilo: ‘El padre es el varón
y la madre sólo es la nodriza de la nueva vida sembrada dentro
de ella’. Salvo el caso de Adán y Eva, que no tuvieron padres,
la Creación del Gran Artesano supuso la población terráquea de
seres vivos (además de Adán y Eva, animales de todas clases,
incluidos mamíferos, peces, pájaros, plantas, etc., naturalmente
de sexos diferentes). Y aquí empezó la repoblación o superpoblación. La única
portadora de ‘huevos’ ha sido, sin excepción, la hembra
(eufemismos machistas y ambivalencias aparte). Pensando en
gallinas, tras la gestión del gallo sobre sus huevos, acaban
‘poniendo’ huevos, que acaban en tortilla, cuando procede, y en
nuevos gallos o gallinas, cuando también procede). O sea que sin
gallina-nodriza, no hay ‘huevos’. Trataré de aplicar esta
sencilla teoría a otra interrogante. No acepto la ‘unidad de la lengua catalana’, a riesgo asumido de
ser tachado de secesionista y acientífico. Pero confieso que más
que la unidad de la lengua, me preocupa la ‘unidad de la
cultura’, siquiera porque buena parte de ella no se hace con la
lengua, sino con las manos, y no puedo comprender que las ‘manos
valencianas’ (pintores, escultores, arquitectos, artesanos
cerámicos, miniaturistas, etc,) sean ‘manos catalanas’. Dicen
algunos científicos (no tantos como se dice) que el catalán es
la ‘gallina’, cuyos polluelos, son las demás lenguas, que ahora
la AVL llama ‘convergentes’. Se olvidan del gallo y del poema ‘Baco en Toscana’ que escribió
Redi (Queridísimo si un flujo vital/ no emanase del néctar del
padre) ¿qué sería la vida breve (breve de Cupido)?/ Demasiado
breve y carente de sentido. Puestos a seguir la ascendencia, la
gallina sería el Latín (de ahí romance=lengua románica), y todos
los polluelos, hermanos, y no hijos unos de otros. Iriarte acaba
su fábula ‘Los huevos’, diciendo ‘¡Gracias al que nos trajo las
gallinas!’. ¿A qué viene esto? Fácil, ‘no es el güevo, sino por el fuero’.
Por supuesto que este refranero ‘güevo’, también es de gallina,
y se refiere a cierta afirmación del Alcaide de Toledo, a
principios del siglo XIII, sobre cierto tributo que Alfonso VIII
pretendía cobradero en huevos de gallina. Pues en tema de
‘Fueros Valencianos’, en las Cortes de 1358, Pedro el
Ceremonioso decía ‘quels testaments, codicils, contractes o
altres enantaments ‘sien fets en romanç’’. No hace falta decir que ‘romanç’ no era ‘català’, porque si tal
unidad existiera lo hubiera dicho, y como no lo dijo, por lógica
se estaba refiriendo al ‘romance valenciano’, que es el que
hablaba el pueblo, al que trataba de acercarse el Fuero. Pues ya
lo saben los ‘gallos científicos unitaristas’, ¡por mi fuero
‘valenciano’, y no por el ‘güevo’ de la gallina catalana,
defiendo que mi lengua y por supuesto mi cultura ‘valencianas’,
nada tienen que ver, ‘en dependencia’, de tal gallina. Nuestro
humanismo y nuestros humanistas, son nuestros.
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