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Los académicos asumen que el proceso no se abrirá antes de 2009. La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) no tiene esperanza
alguna de que el proceso canónico para la aprobación de su
propuesta de misal se abra durante lo que queda de mandato del
arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, quien en febrero de
2006 alcanzó la edad de jubilación de los obispos (75 años) y
deberá ser relevado este año o en los primeros meses de 2008.
Los miembros de la comisión de textos religiosos de la AVL han
comentado en las últimas sesiones -la última, celebrada el
pasado día 11- la viabilidad de intentar un nuevo contacto con
el prelado para solicitarle la tramitación del documento, pero
han considerado mejor dejarlo estar, según la información
recogida por este diario entre varios de ellos. Los académicos entienden que no hay indicios de un cambio de
rumbo en la curia dos años y medio después del veto de los
obispos de la archidiócesis a iniciar el procedimiento para
reconocer la propuesta de liturgia en valenciano aprobada por la
AVL. Además, admiten que abrir los trámites ahora supondría
«dejarle un lío» al próximo arzobispo, puesto que el proceso se
alargará más de un año, periodo aproximado de mandato que puede
quedarle a García-Gasco. En términos de tiempo, dar por hecho que la propuesta de misal
no tiene ningún futuro hasta que se vaya el actual responsable
eclesiástico implica asimismo reconocer que el documento estará
en los cajones hasta, al menos, 2009. Esto es así, según el
comentario de los académicos, porque es previsible que el
próximo arzobispo necesite al menos un año para conocer la
diócesis y asentarse en el puesto. La Iglesia es uno de los ámbitos sociales con menor penetración
del valenciano, que se mantiene sólo en espacios periféricos y
fuera de los órganos de poder y representación. Más de cuatro años de bloqueo. La Acadèmia se apresuró así a confeccionar una propuesta de
misal -ha remarcado siempre su carácter de proyecto, ya que
necesitaba la aprobación de la Iglesia para ser oficial-, la
cual fue el primer texto aprobado por la entidad normativa un
año después de su constitución (en junio de 2002). La AVL pidió
entonces a los obispos que asumieran el documento «lo antes
posible», pero -de manera sorprendente- nada ha cambiado más de
cuatro años y medio después. La comisión ha seguido reuniéndose
regularmente para preparar nuevos textos litúrgicos en
valenciano, pero el misal continúa bloqueado. La institución se encontró primero con el silencio de la Iglesia
valenciana, hasta que en junio de 2004 García-Gasco reunió a los
obispos de la diócesis en Alicante y tomaron la decisión de
aparcar la tramitación del misal hasta que existiera «un acuerdo
definitivo» sobre la lengua (el texto se aprobó en la AVL con 18
votos a favor y ninguno en contra). Unos días más tarde, el arzobispo aprovechaba su carta semanal
para añadir algunos argumentos a la decisión: «Con las misas,
con los sacramentos, con las cosas sagradas no se hacen
experimentos lingüísticos e ideológicos». Y afirmaba que quería
un misal en valenciano, pero consideraba muy importante contar
con una gramática y un diccionario para que el Vaticano pudiera
aceptarlo. El Diccionari Ortogràfic se aprobó en mayo de 2005 y la
Gramàtica, en diciembre de ese mismo año, pero el arzobispado no
ha movido ficha. El asunto del misal plantea, no obstante, algunas dudas en
sectores eclesiásticos, que consideran impropio que la Santa
Sede asuma el texto redactado por una entidad civil. Según esta
interpretación, debería ser elaborado por sacerdotes y
religiosos de la diócesis. El proceso de aprobación es largo: primero una comisión
diocesana debería revisar y enmendar el documento para pasarlo
después a Roma. |