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Son miles las personas que acuden a las manifestaciones
convocadas por Coalición Valenciana en defensa de la Lengua y la
identidad valenciana, traicionadas por la Academia Valenciana de
la Lengua del PP. Sorprendentemente, muchas de ellas votan
después al PP. Este fenómeno es ciertamente contradictorio, ya que salir a la
calle a manifestarse es algo que se hace precisamente porque los
que tendrían que velar por nuestros intereses y nuestra
identidad, es decir, nuestros políticos, no lo hacen. Es
chocante protestar por algo y luego votar para que siga
ocurriendo. En casi todos los casos, las personas que actuan
así, argumentan que “Hay cosas más importantes”. Seguramente, al decir que hay cosas más importantes que la
Lengua Valenciana, no están pensando que entre esas “cosas
importantes” se encuentre la Catalana, y sin embargo, pronto
Acció Cultural del País Valenciá abrirá su sede en el corazón de
Valencia, edificio de El Siglo, para extender la mentira de los
Países Catalanes gracias a la colaboración del Ayuntamiento de
Valencia. Hay cosas más importantes, lo dice la canción: “tres cosas hay
en la vida: salud, dinero y amor. El que tenga esas tres cosas,
que le de gracias a Dios”. Que se lo digan al enfermo que convalece en el pasillo de un
hospital porque no hay habitaciones, ya que la Sanidad
Valenciana tiene el menor número de camas por habitante de
España. En salud, mentiras, promesas y listas de espera. Lo
propio de una Sanidad en crisis, que no ha hecho sino empeorar
sus servicios con la llegada de inmigrantes sin un plan de
integración responsable. Salud y dinero, que pregunten a los MIR valencianos, los que
menos cobran de España. Porque lo que es dinero, poco y mal gestionado. La ciudad de
Valencia registra el mayor endeudamiento de España.
Colectivamente, los valencianos somos los más pobres, y bajando.
700.000 euros al día crece nuestra deuda con los bancos. Así de
cara nos ha salido la fachada faraónica electoralista que ha
construido el PP, endeudándonos hasta las cejas
irresponsablemente. No lo hay dinero para sacar a los niños de los 35 barracones que
hacen de escuela para cientos de niños valencianos. Ni tampoco para aumentar las medidas de seguridad ciudadana, en
una ciudad con el crecimiento de la delincuencia más alto de
España (hemos aumentado el número de delitos un 28%). Ni para los servicios de limpieza de las calles y control de
plagas (cucarachas y ratas), que los vecinos hacen por su cuenta
con palos y piedras. Ni para construir aparcamientos en los barrios, que están
colapsados con vehículos en doble fila, algo que dificulta la
circulación y el acceso a los comercios de barrio (lo que les
faltaba). Sólo hay dinero para comprar su opinión y sus votos. Compruébelo
usted mismo. Busque en este periódico o en cualquier otro, o en
la tele o en las vallas publicitarias los anuncios
institucionales de la Generalitat y el Ayuntamiento. Lavar la
cara de sus malas gestiones nos cuesta a los valencianos una
fortuna. Pero el amor sí que es importante. Ese ingrediente básico de la
vida, que todo lo cambia, lo puede, lo
perdona...Lamentablemente, en el amor no podemos ayudarle. Para
todo lo demás, Coalición Valenciana. Feliz San Valentín. |