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La corrupción, el despilfarro, la crisis interna, la falta de
inversiones, las cesiones al catalanismo, la ambigüedad del PP
en el “conflicto lingüístico”, la Academia Valenciana de la
Lengua que niega el idioma valenciano, la quiebra de la Sanidad,
la insuficiente dotación para la enseñanza, la inmigración
irracional, las ínfimas políticas sociales, el endeudamiento
histórico, las subidas de impuestos…son verdaderas llagas del PP
valenciano, que hubieran dado argumentos para una moción de
censura demoledora a un buen líder de la oposición. Como no lo
tenemos, Joan Ignasi, en lugar de poner el dedo en las llagas,
se dedicó a poner tiritas. Como no puede acusar al PP de lo mismo que hace y ha hecho
siempre el PSPV, la moción de censura ha quedado de lo más
desustanciada. Una moción sin emoción. El PSPV de Plá es una oposición pobre, casposa, garrula,
ridícula, moñas, porque tiene mucho que callar por las afrentas
que su propio partido ha inferido a la Comunidad Valenciana,
porque sólo hace peor lo que el PP hace mal. Si Aznar no hizo ni una pequeña parte del Plan Hidrológico en
sus ocho años de gobierno, Zapatero, sin entrar en falsas
promesas y ambigüedades, directamente lo derogó nada más subir
al poder. Ahora, el PP, fragmentado e incoherente (y mentiroso y cínico),
llora por el trasvase aquí (sólo llorar; soluciones ni una) y
vota unánime en Madrid a favor del Estatuto aragonés que niega
el agua del Ebro a la Comunidad Valenciana. El PP en Madrid. O
sea, Zaplana. Que como no se habla con Camps, no sabe que su
partido aquí dice lo contrario, que el agua es de todos y bla
bla bla. Palabras que su propio partido no escucha. Si Ciscar y Lerma implantaron los libros de catalán en los
colegios, los gobiernos de Zaplana y Camps los mantienen. Si el
PSOE fue el primero en proclamar que el valenciano es catalán,
el PP lo proclama sin estridencias, en su estilo, para no
crispar, para que no se note, pero oficialmente, recogiéndolo en
el nuevo Estatuto (porque pactó la unidad de la Lengua,
requisito de los catalanes de CIU para apoyar al gobierno de
Aznar). Si el PP aplicara su propio código ético, (ése que implantó con
carácter interno para cubrirse de honestidad frente a los
innumerables casos de corrupción del PSOE), comprometiéndose a
cesar a cualquier popular imputado por delito de corrupción, las
instituciones valencianas quedarían desiertas. Si Aznar trajo a los inmigrantes, Zapatero les dio papeles. Y
ambos los han ido enviando a la Comunidad Valenciana como
destino preferente, en un número muy superior a lo que las
infraestructuras de esta Comunidad puede asumir. Si Aznar no trajo el AVE, Zapatero lo postpone indefinidamente. Si el PP no aseguró las inversiones para una Copa América ya
adjudicada, el PSOE las recorta todavía más. Si con Aznar no llegó ni un duro para una Sanidad en quiebra,
Zapatero sólo asegura las inversiones para los catalanes, que le
han apoyado para poder gobernar. PP y PSOE son más de lo mismo. Todo lo que unos hacen mal, los
otros peor. Cada uno en su estilo, los dos “grandes partidos”
han traicionado los intereses de la Comunidad Valenciana, por
estar siempre hipotecados con las demandas de otros y porque
nuestros políticos, mudos, no han existido, han desaparecido
absorbidos por sus partidos sin reclamar nunca lo que le
corresponde a esta Comunidad, huérfana de representantes
comprometidos. Vaya panorama. Un grupo de políticos incapaces, jugando al “tú
la llevas”, se acusan mutuamente y los dos tienen razón. Un
espectáculo para un “nunca mais”, tan de moda, (un mai més), un
“no en mi nombre” que pide con urgencia que lleguen las
elecciones de 2007 para el relevo, con la perspectiva
esperanzadora de un partido, al fin, valenciano, valencianista y
sin complejos ni hipotecas. Es el momento de que irrumpa con
fuerza Coalición Valenciana en este escenario de miseria
política para defendernos con determinación. Coalición
Valenciana, la verdadera moción de censura al PP y al PSOE, la
oportunidad de hacer política útil para los valencianos, el
único voto útil. Lo demás, ya lo hemos visto todo. |