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Tras la declaración del alto el
fuego permanente de ETA, el pueblo vasco se encamina a una
encrucijada. ETA se encuentra cada vez más débil desde la
muerte de Miguel Ángel Blanco y la nueva coyuntura
internacional que supuso los atentados del 11-S. Dos sendas
llevan a la paz, la de los halcones que no quieren negociar
con los terroristas y apuestan exclusivamente por la vía
policial para vencerles (aunque costaría mucho tiempo), y la
de las palomas que apuestan por una solución dialogada y
razonable (lo cual acortaría los plazos para la paz).
A favor de las palomas cabría
decir que si no se hubiese negociado, actualmente seguiría
habiendo terrorismo en Irlanda, Québec, Córcega o Italia.
ETA está muy débil y anhela rendirse aunque no puede ya que
tras 40 años de lucha armada sus directores no pueden dejar
las armas sin obtener nada, puesto que sus bases sociales
les echarían en cara esta rendición incondicional y les
acusarían de alta traición. ETA necesita tener algo en las
manos para mostrarlo como un trofeo a sus acólitos, algo que
justificara ponerle fin a tantas décadas de lucha.
Se podría llegar a una solución
intermedia y consensuada que satisficiera a todas las partes
y diese lugar a la paz. Tal vez una mejora del autogobierno,
un nuevo Estatuto vasco, el acercamiento de los presos a
Euskadi, la amnistía para reos que no tengan las manos
manchadas de sangre, etc. Términos inaceptables para el
Estado Español y especialmente para las víctimas serían la
excarcelación de los asesinos, la independencia de Euskadi o
la anexión de Navarra y de Iparralde (en el Estado Francés)
dentro de la actual Comunidad Autónoma Vasca.
A favor de los halcones destacaría
la inmoralidad que supone negociar con los pistoleros. Si no
se negocia con los mafiosos ni con los violadores ni con los
estafadores... ¿por qué debiera ser diferente con los
terroristas?
El hecho de hacer concesiones o
pagar precios políticos a cambio del fin de la violencia es
de una ética dudosa. La sensación de impunidad podría crear
una fractura social irreconciliable al estilo de la de las
dos Españas, en la que el avasallamiento de los vencedores
sobre los vencidos durante la dictadura alimenta el rencor
aún hoy.
Además se corre el serio riesgo de
que ésta sea una nueva tregua trampa o de que en caso de no
serlo ETA se disuelva como banda terrorista pero se
reconvierta a mafia dedicada al narcotráfico, las
extorsiones, casinos... Y así como en Irlanda la entrega de
armas del IRA ha sido poco transparente, seguramente
ocurriría igual con ETA. Los halcones o las palomas, el
estado de derecho o el diálogo, el camino largo o el corto.
Ambos tienen sus ventajas y sus riesgos... Los vascos deben
decidir ahora que senda tomar...
El futuro y la paz les va en ello. |