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EN UNA JERARQUÍA, TODO EMPLEADO TIENDE A ASCENDER HASTA SU NIVEL DE
INCOMPETENCIA (Principio de Peter) Es curioso, y cuanto menos anecdótico que, cuando estudiábamos el Principio
de Peter, únicamente (como así se nos explicaba), lo aplicásemos a los
términos de empresa/economía. En mis tiempos de estudiante nunca pensé que
un Principio, tuviese tantas interpretaciones, y que éstas se pudiesen
extender a la política. Por otra parte, no nos debe extrañar, cuando para ser político (a diferencia
del mundo empresarial) no se necesita un buen currículo. Simplemente se
necesita estar en el momento preciso, ser amigo de…, estar ciego y mudo ante
posibles -llamémosles “vicisitudes”-, o ser un trepa empedernido en busca de
un modus vivendi para conseguir a través del servicio al pueblo las
compensaciones, jamás soñadas en un servicio privado, sí no se está
capacitado. Un buen ejemplo del Principio de Peter, son los dirigentes del PP y PSOE. Por una parte, nos encontramos a un PP, con mayoría absoluta en la
Generalitat Valenciana que lejos de hacer valer la misma y aplicarla para
cumplir las “promesas” electorales y acuerdos del partido, en los cuales
defendía la singularidad propia y diferenciada de la lengua valenciana la
desprecian y la entregan a los que no creen en ella: AVL. Claro está que, como sus responsables no quiere hacer público el Principio,
al que están sometidos, nos intentan vender (para mayor incompetencia) que
ellos (PP), realmente no están haciendo lo que hacen (es decir, asumir la
unidad de la lengua), sino que nosotros (los valencianos) no entendemos la
forma que ellos consideran correcta de defender el valenciano, por muy
entreguista y claudicatoria que consideremos su política y sus hechos. Ellos (PP, claro) no pueden entender como les achacamos la indefensión de
nuestro idioma, después de las manifestaciones de Camps, Pons, Font de Mora,
Calomarde, etc., que insisten que al valenciano siempre le llamaremos
valenciano. Otra cosa es que pregunten a los profesores de los institutos
(no menciono la Universidad), que se burlan de los alumnos que defendían la
lengua valenciana, apoyados en la historia, en la sociología, además del
Estatuto, y ahora les restriegan el dictamen pagado, asumido y auspiciado
por ellos (claro que, seguramente a ellos les resbala la realidad y lo que
le pase a nuestro pueblo). Hasta Ignacio Gil Lázaro (¡cuánto has cambiado
desde que tomábamos café!), para intentar justificar lo injustificable, va a
pedir “responsabilidades” en el Congreso; por no mencionar Zapatero en
París, el valenciano, cuando son ellos (PP) los auténticos responsables, a
través de la AVL los que han renegado de él, asumiendo el catalán como
lengua única. Es decir, que el PP, o nos toma por estúpidos, por muelles (algo propio de
los valencianos, para que nos vamos a engañar), o su incompetencia es tal
que reniegan de un valor tan esencial como es su propia cultura, a cambio de
otras prebendas (ver contestación de Moratinos, a la Sala Tercera
Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, la que certifica que la
unidad de la lengua se hizo de acuerdo con la Generalitat Valenciana, es
decir por los Camps/Pons. Al final tendrá razón un ex ministro y responsable
de la elaboración de la ponencia de cultura de la antigua AP (hoy PP), en el
que nos manifestaba en “petit comité” que el partido había abandonado el
hecho cultural por el político/económico. Pero si el Principio de Peter, se manifiesta de forma patente en los
responsables de PP valenciano, no es menos en el PSPV. Las actuaciones de Zapatero (por “consiguiente” de PSOE), más que la
incompetencia, rozan la ciencia-ficción. Es lógico que él (Zapatero) fuese el primer sorprendido (el segundo fue el
propio PSOE), al ganar las elecciones. Pero una vez ganadas (sería lo
lógico), tendría que afianzar el liderazgo y buen hacer para consolidarse y
repetir lo que de forma extraña se encontró. Lejos de ser así trata de
perpetuarse en el poder con compra-vendas de grupos como ERC. El precio que
le exige su socio de noches-locas (y los del silenciado “Carmel”) es la
anulación de la personalidad valenciana, junto con el retroceso de la
economía valenciana. Zapatero, con esta forma de actuar, prefiere mantenerse en el poder, aún a
costa de mingunear cualquier apoyo al desarrollo de nuestra Comunidad,
llámese: derogación PHN, AVE, Copa de América, etc. No es la mejor forma de
recuperar los votos de lo que antiguamente fue un feudo socialista ¿Peter o
sencillamente estupidez? Pero si Zapatero hace honores al Principio, Joan I Pla es en sí mismo el
propio Principio. No he visto a nadie como él, que sea capaz de aún
queriendo, de ser tan inoperante. ¿Acaso no tiene asesores que no padezcan
el efecto mimético del Principio? Porque de no ser así, le demostrarían que
por mal que lo haga el PP, sobre todo en el terreno cultural, no es el mejor
sistema para recabar votos someterse a su compañero de filas Magarall
(calenturas incluidas), ni al sonrisas Zapatero, con su desprecio por y para
Valencia, para poder aspirar algún día a “algo”. En definitiva, dudo si el PP y PSOE (unos por unas cosas y otros por otras),
sufren el Principio de Peter, o simplemente son burros, o nos toman por
ello. De la misma forma, desconozco si los actuales responsables de la RACV
también están abducidos por el Principio. Porque de no ser así, resulta
incomprensible cómo no han hecho todavía pública la expulsión de sus
miembros que han participado en el mercadeo catalanista de la AVL, e
intentan justificar que nos vendieron a título individual. ¿O también nos
quieren tomar el pelo? |