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El verso "En er tronco la firmesa" de los Cantes flamencos de
Machado; muestra la palabra firmeza tal como se pronunciaba en
algunas zonas de Castilla en el siglo XVII; mientras que los
valencianos (salvo los castellanizados) empleaban
preferentemente "firmea". Algo similar sucedió con el sustantivo
abstracto "bellea", que ya en el siglo XV anidaba robusto en los
escritos de Isabel de Villena, ,Joanot Martorell y Jaume Roig;
aunque el medieval "bellesa" de la cercana y potente lengua
castellana le disputara en más de una ocasión el espacio.
Pues bien, la palabra "bellea" -que designa a la protagonista de
"Les fogueres de Alacant"- también era habitual en la lengua
estandarizada de los escribanos de la Cancillería de la Corona
de Aragón. Así, en 1403, cuando se inicia el Siglo de Oro de la
lengua valenciana, Martín el Humano escribía a los jurados de
Villafranca para que finalizaran la obra de conducción de agua a
las fuentes de la villa, pues ésta "pendría ennobleiment e
bellea" (Girona, D:: Itinerari. Barcelona,1915, p.535).
Y no sólo fue el rey y los clásicos del XV. En los de Capítulos
de Alicante, publicados en Orihuela en 1613, Luis de Ocaña
escribe que "els vehins que tenen Franquea no paguen res" (f.l).
En la misma centuria, Andreu Bosch publicada en catalán su
"Epitome", con frases despectivas hacia los edificios del Reino
de Valencia, que "no denotan grandesa, ni fortalesa" (Bosch, A.:
Summari de Cathalunya. 1628, p.379): Es decir, el catalán se
había influenciado por el castellano, aceptando terminaciones
extrañas; mientras que los valencianos, en aquella fecha,
hubieran escrito: "no denoten grandea, ni fortalea". Así, en el
"Panegírico de Blay Arbuxech", publicado por el arcediano de
Murvedre en 1671, leemos: "pera declarar quant eficaz fonch la
predicació del pare Arbuxech, se pintá una fortalea".
En Alicante se mantenía el uso del sustantivo "bellea", aunque
las clases elevadas eran seducidas por palabras como "bellesa",
que escuchaban de labios de los nobles castellanos. Así, cuando
en 1699 se celebró en Valencia la doble boda del siglo (nada
menos que el emperador Felipe II con Margarita de Baviera, y el
archiduque de Austria con la infanta Isabel) toda la colla de
Grandes de España -con el poderoso duque de Feria- acudieron en
tropel tras los pasos del emperador, luciendo sus mejores galas:
"los Grandes, con tantas riquessas y bellessas de vestidos, sea
puesto aquí lo que podían traer tan noble grandessa de
caballería" (Gauna, Felipe: Casamiento de Felipe III, año 1599,
fol.342).
La lengua imperial, con sus "grandesas y bellesas" triunfaba.
Valga de paradigma la anécdota protagonizado por el virrey de
Valencia ---el castellano conde de Paredes- en la fiesta poética
celebrada en el palacio real de Valencia en 1669, cuando se
censuró al licenciado Serres: "por no escribir sino en la Lengua
Valenciana; que es moneda que no vale mucho; no corre fuera del
Reyno, y es poca cosa porque jamás pasa de raya" (Ixar, 0.: Real
Academia. Valencia 1669, p.143). La nobleza despreciaba a
nuestra lengua por no usarse en Castilla y Cataluña, fuera de la
"raya" o frontera del Reino. Aún más ilustrativa es la opinión
-pretendidamente irónica- del virrey Paredes que, aludiendo a
Serres, dice: "Habla en Lengua Valenciana, más que todos en las
fiestas, y para que no hable tanto, Ie hemos de quitar la
Lengua" (p.143).
Pero la lengua propia no fue "quitada" al pueblo de Alicante,
perdurando el sustantivo "BeIlea". Y no sólo en las clases
populares, pues la prestigiosa (en aquel tiempo) Universidad de
Valencia también lo usaba. En un manuscrito conservado en la
Biblioteca Nacional de Madrid, que contiene "versos escritos en
Lengua Valenciana" (B.N. Madrid, Ms.3746, f.602) se recogen
poesías dedicadas a la patrona de dicha Universidad, Virgen de
la Sapiencia, con la metáfora siguiente: "Venus, ánima del home,
Dea fonch en temps antich, de la bellea" (f.608). Cuya
traducción sería: "Venus, alma del hombre, Diosa fue en tiempo
antiguo, de la belleza".
Pero no sólo quieren imponer lo de "bellesa i fortalesa".
También alteran conceptos de frases, como "cap de semana" y "cap
de any". Analicen estas "redondillas" escritas en 1609 por
Vicente Gómez: "Y que ab Ilengua valenciana, en lo principi del
any, lo primer dia naixqueren; sen sert, que ab tan bon Cap de
any, eixir a Valencia feren" (Gómez, V.: Fiestas. Valencia,
1609, p.t 71 ). Está claro: el principio del año era el "cap de
any", no el final como machaconamente repiten en los medios
adictos al poder, los mismos que imponen lo de "bellesa", "diumenge"
y "tothom".
Queda constancia de que en Alicante pervive victoriosa la
genuina palabra valenciana "bellea", tal como destacaba el
notario Carlos Ros en su Tratat de 1736. En Valencia, por lo que
se lee en prensa, hay personajes que se inclinan hacia la
versión catalana. |