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Sigilosamente, la inmersión está eliminando brotes léxicos que
el valenciano, como idioma vivo, gestó hasta nuestros días. EI
lermismo ha tolerado que gentes ajenas se arroguen el derecho
-en el Reino de Valencia- de dar categoría de léxico culto a
corrupciones, castellanismos y neologismos catalanes como avui,
bellessa, amb o esport; por citar los más conocidos. Cualquier
barbarismo de uso común en Cataluña es reverenciado por nuestros
enseñantes catalaneros y comités lingüísticos de sindicatos (hay
liberados cuya misión es redactar los boletiones en catalán, no
valenciano).
Si los catalanes, por ejemplo, utilizaran el verbo "aubrir", la
Generalidad de Lerma habría regalado a todos los comercios desde
Oriola a Morella el cartel de "aubert", y los romerales
glosarían en la universidad la bonita etimología del vocablo.
EI adjetivo "aubert" estaba extendido por todo el Reino de
Valencia antes de la inmersión socialista. En 1951, la admirable
María Teresa Oller recogía "in situ" letra y música de danzas
como el "U y el dos" y la "Muixeranga"; trabajo editado por el
Instituto Alfonso el Magnánimo con fotografías y partituras. Uno
de los cuadros plásticos se denominaba precisamente la "auberta
de dalt", como consta en el libro (p.15) y todavía recordarán
los ancianos de Algemesí.
EI caso es idéntico al del verbo "aufegar", recogidos ambos en
el Diccionari de Alcover de 1.964 y proscritos por la inmersión
lermista. Por cierto, en Alcoy -en círculos festivos y por
motivos no literarios- a Gil-Albert se le conocía por
Gil-"Aubert" (sic).
Las formas valencianas creadas en los siglos XIX y XX, como "aulor"
-distintas al catalán y castellano- tendrían que defenderse con
uñas y dientes; pero el mortal complejo de inferioridad que
padecemos nos impedirá otra opción que la practicada por ciertos
políticos que -tras leer a Maquiavelo el fin de semana-; juegan
con la ambigüedad al usar formas barcelonesas como "tesi" y "mentre"
para complacer a tirios y troyanos.
Curiosamente, huyendo de la valenciana "mentres" caen en la que
fue arcaísmo castellano, usado por Berceo y hasta en el fuero de
Avila.
Los catalanes han usado -y considerado perfectas- vocablos muy
alejados al modelo clásico, porque son lengua viva en Cataluña,
algo que no nos permiten a nosotros.
En valenciano, hasta que llegó la inmersión del PSOE,
sustantivos como flares, milacre, bellea o placha eran
respetados incluso por catalanes como Amades que, en el "Costumari
catalá", alterna los dos idiomas. Así, en valenciano escribe:
"dos milacres de San Vicent intitulats: Conversió dels Chudius
de la Sinagoga de Salamanca" (p. 269.).
Respecto a la grafía "placha" la encontramos en escritos
anteriores a 1707: "la armada ancorá en la placha de Altea" (Bib.
Uni. de Valencia: Ms. Carga del virrey, 1705). La forma catalana
"platja", impuesta por la inmersión lermista, no es más que otra
corrupción etimológica. En el siglo XV, tanto en el Reino como
en el Condado se escribía playa o plaia. EI "Dìetari de la
Generalitat de Catalunya", 11 de agosto de 1469, describe cuando
Ilega "a la plaia de Barchinóna" una nave robada que Ilevaba
telas de "valencians, qui en aquest temps eran enemichs de
Cathalunya".
Si se tratara de volver al valenciano del XV -absurdo no deseado
ni por los catalaneros- habría sorpresas hasta en los nombres
propios. Por ejemplo, Narciso era "Arcís" en valenciano, como
recordaba Ximeno en el siglo XVIII y lo podemos comprobar con
Arcís Vinyoles en "Les Trobes". La burla de los inmersores ante
quien escribe con normas de la Real Academia Valenciana palabras
como "picher", "reyna" o "pechina" demuestra que ignoran que
Bernat Fenollar escribía "Reyna"; o que en el libro de Capítulos
de Oriola, en 1612, aparece "picher".
Respecto a pechina, en fecha tan temprana como 1395 fray Antoni
Canals escribía "pechines" (hasta Corominas -algo rarísimo en
él, pues todo lo arrambla- reconoce su "probable procedencia
mozárabe valenciana").
De todas formas, la labor del PSOE, IU y CIU han logrado hacer
creer al resto de España que los valencianistas vamos por la
vida con estaca, arcabuz y quemando libros.
Si Pujol dijera que los blaveros tiene cuernos y rabo, los
medios de comunicación del régimen se encargarían de hacerlo
verosímil. EI ser humano es muy manejable. Nada mejor que una
anécdota para ilustrar lo anterior y alegrar algo el espíritu.
EI rabino Ysahac Cardoso -cirujano en el Madrid de Felipe IV-
criticaba "a los malintencionados que dicen que los hebreos
tienen cola" (Cardoso, Y.: Excelencias de los hebreos. Amsterdam
1679, p. 345). Con sentido del humor, el rabino cuenta que fue
Ilamado para atender en Madrid al alcalde de corte Juan
Quiñones: "letrado curioso de varia erudición que escribió un
libro, probando que los judíos tienen cola". Y cuál no sería el
regocijo del judío cuando vio que al fabulador Quiñones "le
sobrevinieron unas almorranas tan largas y grandes en aquellas
partes, que propiamente parecían cola. Díxele yo, en compañía de
otro cirujano: Vuestra Merced también debía incurrir en el
pecado de aquella muerte de (Cristo), pues le vemos el mismo
mal". (Cardoso: Exc. p. 346).
La creencia en el largo coxis de los judíos perduró hasta el
siglo XIX. |