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Hablábamos estos días de la exposición que se celebra en
el Museo del Carmen de la ciudad de Valencia, sobre la Corona de Aragón. Los
visitantes que la hayan contemplado habrán observado el orden cronológico de
los reyes que a lo largo de los años conformaron la dinastía de Aragón.
La unión real de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla
propició el nacimiento de lo que conocemos como España . En ese nuevo ente
que nacía, el Reino de Valencia tuvo un papel esencial en cuanto a lealtad,
aunque luego esta no fuese recíproca. De hecho, el rey Fernando solicitó una
cantidad importantísima de capital al Consell de Valencia previa obtención,
como garantía (primos pero no tontos), del empeño de joyas de la reina. Como
los problemas económicos de esa corte no tenían fin, una vez más y pese a
que la leyenda castellana nos hizo casi dudar (lo del poder mediático
centralista en poco ha cambiado a lo largo de la historia) de que la reina
Isabel empeñó sus alhajas para sufragar el proyecto de la búsqueda de nuevos
mundos (la verdad es que se recurrió, a través del rey, a un prestigioso
banquero valenciano, Luis de Santángel, para facilitarle el dinero que
necesitaba). Poco tiempo después, la Inquisición le agradeció ese gesto a
nuestro paisano asesinando a toda su familia judía conversa.
Empezaba la nueva realidad. Y desde luego, una realidad
que no pasaba por los territorios de la Corona de Aragón y sí por los de
Castilla. Como demostración de lo anterior, los reyes que sucedieron a
Isabel y Fernando hicieron tabla rasa con todos los soberanos de los reinos
peninsulares, y sólo los monarcas castellanos se consideraron sucesores
cronológicos de los reyes de España. ¿No hubiese sido más justo, puesto que
se inauguraba uno nuevo, puestos a cambiar, prescindir del orden cronológico
no sólo de los reyes de Aragón, sino también de los de Castilla?
Si hubiese sido así, y sin contar el actual rey Juan
Carlos, ya que no se ha dado otro monarca con igual nombre, su abuelo no
sería Alfonso XIII, sino Alfonso II. Pero, ¿y si nace un Jaime? ¿Serán
capaces de ponerle I, con lo que anularía a nuestro prestigioso Jaime I, por
ser de la Corona de Aragón? |