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Antes de la inmersión los valencianos eran
dueños de su idioma y, en cualquier escrito, hacían referencias
al mismo. Así en los folios que el doctor Cardona dedicó en 1677
al venerable Sarrió, leemos: "Se apellidaba Sarrio, cuyas letras
en perfecto anagrama valenciano dicen rosari. Que en idioma
castellano es lo mismo que rosario" (Exeq. Val. 1677, p. 95).
Los barrocos buscaban enigmas en los nombres, de ahí que el
ingenioso Cardona alterando las letras de Sarrió compusiera
rosari en valenciano.
Eran tiempos en que la fecunda lengua
engendraba neologismos independientes del castellano, gallego y
catalán. Por ejemplo, hacia el 1600 son admirados en Europa los
virtuosos de la esgrima, capaces de vencer a varios adversarios
con la espada ligera. Estos caballeros se denominaron en idioma
valenciano espasacints, antes de imponerse espadachí. Ahora, la
inmersión ordena usar el catalán espadatxi, olvidando que antes
de aceptar este saldo barcelonés podríamos recobrar el arcaísmo
autóctono espasacint.
Los caballeros eran armados con ceremonial
artúrico, debiendo dominar la espada en un plazo determinado por
fueros: "Cavallers dins un any que seran armats dehuen ser
spasacints" (Ginart: Repertori, 1608). Los juristas mantenían la
s líquida procedente del spatha latino y del italianismo
spadaccino, pero los literatos dudaban entre añadir vocal
protética (espill, de speculum; espirit, de spiritus...), o
respetar la pureza etimológica; Roig escribía spill en 1460 y el
buen jurista Nofre Ginart prefería spasacint a espasacint.
Entre los valencianos de espada al cinto
destacaba por su afición literaria Marco Antonio Orti. Nacido en
Nules en 1593, fue nombrado caballero y secretario de la
Generalidad del Reino, validando con su firma las órdenes
dirigida a los caballeros espasacints que participaron en la
Guerra deIs Segadors contra las tropas catalanas. Desde su cargo
de escribano del Brazo Militar, o de los espasacints, modernizó
léxico y ortografía en la prosa burocrática de la Generalitat,
siguiendo su ideario idiomático expuesto en 1639. El caballero
de Nules se declaraba partidario de no admitir arcaísmos como "llur,
jatsia, cellehores"; voces del caduco "lemosín", según Orti, que
fueron rechazadas por la "llengua valenciana (que) ab lo discurs
del temps se ha anat polint y enriquint" (Orti: S. Quarto,
1640).
Las órdenes de la Generalitat eran
supervisadas y firmadas por el caballero de Nules. En la fechada
el 13 de marzo de 1650 encontramos los verbos valencianos que la
actual inmersión catalana prohibe: "advertix, servixquen,
eximirse, acudixquen..." (A. H. Oriola, leg. 984, any 1650) y no
eran castellanismos.
El escribano de la Generalidad no toleraría
el actual engaño a los estudiantes valencianos. Piensen, por
ejemplo, que en el libro de texto "La flexió verbal" (Valencia,
1997), de Enric Valor, nuestros hijos leen: "pateix es
preferible a patix, que no té‚ tradició literaria" (p. 8). ¿No
tiene tradición literaria? El autor de la prosa m s valenciana
del XVII, el capellán Joan Porcar, escribía el 9 de octubre de
1624: "La gran necesitat que patix la Corona de Valencia" (f.
445). La máxima institución valenciana, la Generalidad, en el
impreso firmado por el caballero de Nules también usaba la forma
verbal despreciada por los catalanistas: "TrebalIs que
generalment patixen" (ib.).
La inmersión catalana transgrede cualquier
frontera ética que debilite la expansión cultural y política
hasta la Vereda del Reino en Beniel. Así, la Gran Enciclopedia
Catalana divulga que Marco Antonio Orti, el caballero de Nules,
era "un manifest entusiasta de la lengua catalana". ¡Vaya
fantasía! La Enciclopedia Catalana no puede aportar ni una sola
palabra de Orti en alabanza del catalán, ¡ni una!, ya que
ensalzó y usó la "llengua valenciana" y su léxico: giner (no
gener), amparant (no emparant), "depositar en la taula" (no
dipositar a la taula). Además, en la prosa del caballero de
Nules encontramos las formas verbales del idioma valenciano "oferix"
y "oferixc", no el catalán "ofereix" que Canal 9 divulga a todas
horas.
Hoy, en Nules o Mislata, la inmersión
catalana es dueña de nuestros hijos y no les concede ni tregua
estival. Como todos los veranos, la Escola d'Estiu del P.V.
dispondrá de las instalaciones de los colegios públicos de
"Castelló de la Ribera" (para la inmersión no hay ley toponímica
ni democrática que valga), el Saler de Valencia, Alacant, Xixona,
etc. Todo está dispuesto para formar jóvenes catalanistas que
votarán al Bloc dentro de cuatro años.
Y ocurre algo curioso, pues en el folleto de
la Escola d'Estiu -aparte de las cuatro barras más o menos
camufladas y la defensa del catalán y la denominación PV- no se
cita a ninguna autoridad educativa o institución que les hubiera
cedido los locales que pagamos con nuestros impuestos. ¿Son
realmente los inmersionistas amos de todo, aunque el partido que
ha ganado las elecciones tenga, creo, un ideario distinto?
Tiempo al tiempo. |