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Me ha vuelto a suceder. Escuchaba la Novena
de Beethoven con la misma estupefacción que cuando era
estudiante. El placer estético de los primeros tiempos sólo
fueron alterados por el recuerdo de Luis, que, linterna en mano,
seguía la partitura del músico de Bonn en los conciertos que la
Orquesta de Valencia ofrecía en el Principal. Tendríamos unos 18
ó 20 años, y Luis ya poseía una desbordante sensibilidad
estética. La segunda interferencia, desagradable, llegó con el
quinto movimiento y la fantasmal imagen de un Miguel Ríos que,
armado de guitarra eléctrica, acudía a mi mente y destrozaba la
"Oda a la alegría" con su versión de chiringuito playero. De
modo similar, los estudiantes valencianos jamás borrarán de su
cerebro la inmersión que sufren desde la guardería, y que les
incrusta incluso falsos nombres de batracios.
En idioma valenciano está documentada la voz
sapo desde la Edad Media, incluso Corominas supone que pudo ser
mozarabismo la aparición en nuestro Reino de este vocablo de
enigmático origen. De manera ininterrumpida fue usado el
sustantivo por escritores y gramáticos, hasta la prohibición de
la lengua valenciana en nuestros días. Cuando Onofre Pou redactó
en Valencia su lexicón, publicado en 1575, citaba al "sapo de
aygua"(sin el chusco apóstrofo dieciochesco) y el "sapo de
romaguera" o de zarzal. Siglos más tarde, en 1887, Escrig y
Lombart incluían la voz "sapo" en el léxico valenciano, igual
que Fullana en su vocabulario de 1921, y la RACV en el
Diccionari publicado por LAS PROVINCIAS en 1997.
Los torpes movimientos del bichejo, su panza
y ojos saltones propiciaron el uso metafórico, "Este chicón
pareix un sapot", "té pancha de sapo", etcétera, En las villas
del Reino, donde todo el mundo arrastraba un apodo, existían
familias de "Granotes, Caragols, Fardachos, Sapos...". EI
canónigo Bertomeu Tormo, nacido en 1718 en Albayda, nos dejó una
hilarante Gatomaquia valenciana con "els mots" de sus vecinos,
entre los que no podía faltar "el Sapo" (p. 55).
Los de la Gran Enciclopedia Catalana
-conociendo nuestra indefensión- se han apropiado de la
Gatomaquia valenciana, propagando que está escrita en un catalán
con solecismos. No han reparado que los supuestos solecismos son
respecto a la lengua del Condado, no respecto al valenciano. EI
canónigo Tormo construía correctamente: "es trobá en lo Canal de
Alcoy" (p. 22); "estás, en lo que has dit, molt enganyat" (p.
36). Respecto al léxico, valga esta muestra: inglesos (no
anglesos), destrea (no destresa), atra (no altra), fret (no fred),
ralles (no ratllas), Ileal (no Ileial), bigots (no bigotis),
melich (no Ilombrigol), otony (no tardor), formage (no formatge),
enfermería (no infermeria), mentires (no mentidas), condenat,
ahon, admitix, melancolia, cosquerelletes, etcétera.
Hemos comprobado que mossen Tormo usaba en
lengua valenciana el sustantivo "sapo", igual que Onofre Pou,
Escrig, Llombart, Fullana, Miedes y la Real Academia Valenciana,
siguiendo la tradición léxica medieval. Pues bien, con la
llegada de la dictadura del Institut d'Estudis Catalans, esta
voz ha sido prohibida por nuestras autoridades en todo el Reino.
En los diccionarios usados por nuestros hijos sólo aparece el
vocablo catalán "gripau". Busquen, hojeen, quémense las cejas y
el cerebelo, pero no hallarán la valencianísima palabra "sapo",
a la que han dado el paseíllo los comisarios del idioma "culte"
(cult, en valencià).
La primera que ha lanzado el sí de
complacencia para suprimir la voz "sapo" fue la Generalidad, con
su falso diccionario valenciano encargado a Bromera, empresa
dedicada a la implantación del catalanismo. En él sólo aparece
el bárbaro "gripau" de allende el Cenia. Pero, como son tan
eficaces nuestras autoridades, han provocado que la tradicional
peste de gripaus catalanes invada los centros de enseñanza del
Reino. Como todos los cursos, editados con esmero, los cuadernos
Gripau de gramática catalana han Ilegado a miles a los
institutos en este primer mes de 1999. La CAM y la Generalidad,
instituciones que los financian, han permitido que los Gripau de
este año luzcan color en sus cubiertas.
Regalar este lujoso cuaderno era la forma más
eficaz para que la voz catalana gripau -inexistente en idioma
valenciano- quede grabada en el cerebro de nuestros hijos,
sustituyendo a la tradicional "sapo". En ellos, aparece el
dichoso batracio sonriendo y saludando con la chistera a sus
víctimas valencianas. A estas actividades van a parar los
millones de euros destinados a "defender el valenciano".
Cuando servidor escucha a Beethoven se le
aparece Luis Massoni con la linterna o Miguel Ríos destrozando a
Schiller; pero a cientos de miles de estudiantes que ahora
sufren la inmersión catalanera se les aparecerá, cuando vean un
sapo, el gripau catalán con chistera y pajarita que nuestra
Generalidad remacha en su mente.
Se burlan de nosotros, y ninguna autoridad
alzará la voz contra los sapos que nos obliga a tragar la mafia
catalanera. |