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Pronunciarse públicamente en un medio escrito como éste a
favor o en defensa de la Cultura -así, en mayúsculas- no supone ni significa
ir contra nada ni versus nadie. Quede claro, pues. Es posible apoyar toda
manifestación cultural y a cualquier entidad ciudadana sin tener que
recurrir al enfrentamiento visceral y sin caer en la crispación o tensión
entre destacados colectivos de nuestra sociedad por sus respectivas
funciones sociales, necesarias éstas y de suma influencia en la vida de la
ciudad. Y eso voy a hacer. En positivo. Sin resquemor contra tirios pero con
firmeza hacia troyanos.
Recuerdo -tanto por mi mismo como por la vox populi-
aquellos tiempos en que las personas llegábamos a acuerdos, a pactos, a
compra-ventas; solo con el poder convincente de la palabra. Con el
compromiso del 'pacto entre caballeros' sellado con fuerte apretón de manos.
Sin firmas ni documentos. Sin notarios. Y esa palabra, 'iba a misa'. Era
sagrada y se cumplía. Hoy, recelamos de todo y de todos. Se ha perdido casi
todo aquello del 'pacto entre caballeros'. Solucionamos cualquier conflicto
o problema amenazando o directamente en los tribunales. Por eso, ese talante
conciliador de nuestros mayores -y de los no tanto- haría falta utilizarlo
actualmente en más de una ocasión.Como en el litigio o conflicto CAM-Casino
de Elche, dos entes plusquacentenarios, enfrentados por el tema del inmueble
que ocupa éste como sede, que más que un conflicto parece un culebrón o el
cuento de nunca acabar.
Es lamentable que a estas alturas no se haya llegado a un
acuerdo satisfactorio para ambos. Y sin ánimo de criticarles pero en aras
del esclarecimiento de los hechos, algunas actitudes parciales de este
meollo son reprobables e injustas. El Casino, otrora obsoleto y elitista,
estuvo anclado en el pasado y fue endogámico. Hoy ha dado un cambio positivo
abriéndose a la sociedad sin elitismos, con su nueva junta de talante
abierto, progresista y socializador. Directiva que ha puesto en marcha un
plan estratégico para revitalizar la entidad y convertirla en un referente
cultural de la ciudad. Para todos, sin diferencias de clases. Y es una pena
que precisamente ahora que está en el buen camino, en la línea acertada, le
coincida el fin del arrendamiento de su inmueble con la CAM y que ésta al
contrario que nuestros mayores y violando el honor y la palabra dada al
Casino de salvar su sede, vuelva la espalda a la cultura, a los
sentimientos, sin altruismos y de forma mercantilista
Estas actitudes, son impropias de directivos con poder
ejecutor y financiero -y hasta algo más, diría yo...- de una entidad de tal
solera, prestigio y arraigo en nuestra ciudad que 'hace mucho por la
cultura' y que además posee un departamento para asuntos socio-culturales.
Una entidad bancaria que 'mira no solo por la economía sino también por el
arte, por la cultura y por lo social'. Y sé que la CAM puede -si quiere-
hacer un esfuerzo por el Casino siendo sensible a la cultura, pues está
formada por personas, supongo -no por ogros- con sentimientos y corazón.
En la vida, y más en la vida de un pueblo como Elche que
en breve tendrá a su Dama -máximo símbolo de identidad-, no solo existen el
dinero, el afán de negocios, los intereses ocultos, el ansia de poder o los
derechos sobre propiedades. También existen principios éticos, honor,
sentimientos, identidad. Y todo ésto es el Casino. Un signo o símbolo de
identidad ilicitana que se merece ser salvado y que ha funcionado desde el
siglo XIX, superviviente de dictaduras, rebeliones, republicas y monarquías.
Apostemos por ese acuerdo Cultura-Banca. Porque es
posible aún creer en el 'milagro' de un 'pacto entre caballeros' CAM-Casino.
El 'milagro' del abrazo entre dinero y sociedad, en defensa de la Cultura. |