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Sainete y de los buenos en el Ayuntamiento de
Barcelona. La causa del embrollo son las dudas suscitadas entre
los partidos políticos por la heráldica barcelonesa: "Los
concejales del Ayuntamiento de Barcelona finalmente han decidido
acabar la absurda polémica sobre el escudo de la ciudad condal.
Absurda porque un tema de carácter histórico-heráldico se había
hecho político:"
Raro, muy raro les parecerá a los catalanes
de estos predios, acostumbrados a que el saber -sea gramatical,
heráldico o estético- venga asépticamente envasado desde "el
Principat". Pues no señor, resulta que los manejos de antaño
-con la apropiación de las barras aragonesas- trastocaron el
tingladillo simbólico. De momento, el escándalo lo ha
solucionado el rimbombante "conseller heráldic de Catalunya"
Armand de Fluviá; que ha dicho basta, pero bastamente.
Fluvi , irritado, escribe contra "algún
aspirante a heraldista" que desconoce la presencia de dos barras
en los antiguos escudos. Pero la sorpresa viene con la otra
conclusión: superponer una corona de reino al escudo de
Barcelona. Y digo sorpresa, no enfado, pues a los valencianos
nos da igual que se atribuyan tal honor o que se pongan, como la
Martirio, una maceta o una botifarra sobre las barras. Pero no
deja de ser chocante los argumentos esgrimidos para arramblar un
símbolo que, supongo, sólo el Rey de Valencia podría legitimar;
y ni siquiera le han preguntado qué opina.
Las razones de Fluvi son inefables: "La
novedad del acuerdo está precisamente en el timbre del escudo, o
sea, la corona. Yo quisiera que alguien me explicara cuál es la
corona del conde de Barcelona". A continuación expone que, al
ser Barcelona capital de condado, convendría timbrar el escudo
con corona de conde; y añade irónico: "i tothom content. Pero
aixó no és aixi".
¿Y por qué no? Porque idéntica corona la usan
condados "como el de Cocentaina o Albaida" y, según Fluvi ,
comparar estos títulos con el del condado de Barcelona "es
delirant i antihistóric". ¡Vaya, vaya! - Es para quedarse
hierático y acartonado ante el cientifismo del heraldista de
Cataluña; ni siquiera se remonta a concesiones reales. Como
autoridad heráldica del pujolismo sentencia que "la corona que
corresponde al escudo de Barcelona es la real, y no otra"; y se
queda tan pancho.
La autoconcesión no ha suscitado, como era de
esperar, crítica alguna de los plumillas catalaneros. Otra cosa
sería que el escudo de Valencia no tuviera corona real desde el
siglo XIV, y García Broch propusiera incorporarla. AI dia
siguiente, la prensa del social catalanismo y Canal 9
proclamarían la caza y captura de la concejal de UV.
Y menos mal que el acuerdo fue tomado antes
de que LAS PROVINCIAS diera la noticia sobre el simbolismo
egipcio en la Real Señera, pues, seguro que Ios comisionados
Anna Maria Adroer, Martí de Riquer, Jaume Sobrequés, Frederic
Udina y Armand de Fluvi (todos catalanes), se habrían apresurado
a incluir en el diseño de la corona barcelonesa algún
jeroglífico en idioma amárico o hitita. EI acuerdo, según Fluvi
, establecía que: 'La corona tendría que ser forzosamente una
corona real."
Ríanse si quieren, pero con argumentos tan
chuscos como "forzosamente", los arriba citados lograrán que una
corona similar a la que luce la Real Señera (con todo derecho y
desde la edad media) sea incorporada en el escudo del "condado
de Barcelona o principado de Cataluña, que es lo mismo" (Baldo,
Luys: Aclamación pía y justa. Barcelona 1627, f. 15) .
Y el sainete se extiende. EI PSM de Mallorca,
olvidándose de la crisis, ha presentado una propuesta al
Ayuntamiento de Palma para pedir al Estado la devolución de la
cimera de Jaime I, cuando todos los historiadores saben que es
más falsa que Roldán. Su antigüedad corresponde a la segunda
mitad del siglo XIV, cuando el Conquistador era una momia
venerable y no usaba dragoncitos heráldicos. EI fraude fue
descubierto en 1894, y no comprendo cómo los socialistas del PSM
todavía no se han enterado.
Lo curioso es que éstos son los que
ridiculizan a Lizondo por aquello de que Felipe III reinó en el
siglo XV (esta semana todavía lo airea la sardanera "EI Temps",
p. 34). Y es que tiene más cara que la Esfinge de Gizeh. ¡Si
podríamos editar una enciclopedia de disparates catalaneros
semejantes!. Sin ir más lejos, en el manipulado diccionario que
regala el diario que más ha atacado a Lizondo por lo de Felipe
III, afirman que Albatera fue conquistada en 1266 por Alfonso XI,
cuando este rey pertenece a otro siglo. Idéntico error que el de
Lizondo, pero cometido por miembros de la colla; y aquí no hay
crítica que valga.
Espero, señores catalaneros (sé que son
masocas y leen estas Iíneas), que censuren la autoconcesión de
corona real a Barcelona, y exijan la que les corresponde.
Aunque, en confianza, reconozco que la corona condal es fea y,
además, muy parecida al casco de un robot de cómic japonés. Y
estos detalles, quizá, generan un "seriós" dilema al conseller
heráldic de Catalunya. Pero, ¿y si le encargan a Tapies el
diseño de la corona catalana? Seguro que es el artista indicado
para el proyecto. |