RICARDO GARCÍA MOYA

 
 
   

 
  Data de Publicacio
09 d'Octubre de 2006
   
  Referencia
0005RGM
   
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Ricardo García Moya
   
  Anteriorment publicat en,
Diario de Valencia
el 09 de febrero de 2003
El Semanari
09 d'Octubre de 2006
   
  Est articul lo hem deixat en castella, que es com lo escrigue el seu autor
   
  Anar Arrere
   
   
ARTICUL
 
A HONORATO NO LE GUSTA CHARRAR
 

Honorato Ros, mestre pro­gresiste, ha progresado hasta ser académico de la AVL; re­compensa, quizá, por defen­der el país catalán (no el Rei­no de Valencia), la bandera catalana (no la Real Senyera) y la lengua catalana (no la va­lenciana). Produce pánico que este militante del PSPV y co­fundador del catalanero Sin­dicat de l’Ensenyament del PV (Stepv), sea guardián del idioma valenciano que, du­rante décadas, ha intentado sustituir por el catalán. En reseña de Alfons García, leo que Honorato “ha realizado un primer repaso de las 192 palabras enviadas por el Con­sell”; y hasta en esas pocas voces (añadidas para disimu­lar), alteran morfologías. En­tre las avaladas por “los lexi­cógrafos valencianos más prestigiosos” (¿Honorato?), hallamos “xarrar” (DOGV; 24/06/02).

Para hablar de “charrar” tenemos que dejar a Ho­norato e irnos al 1526, año en que la reina Germana de Valencia, tras envenenar cariñosamente a su segundo marido el Marqués de Bran­demburgo (¿lo hizo con el pri­mero, Fernando el Católico? ¿Tuvo una hija con Carlos V?), se casa con el Duque de Calabria, organizando una de las cortes más folladoras y cultas de Europa. Mientras vivió, entre cópula y cópula, Germana se rodeó de huma­nistas que usaban el idioma valenciano; aunque en corte tan internacional, los inter­cambios léxicos eran inevita­bles. En “El Cortesano”, Milán retrata el ambiente áulico, “haciendo que hablen en nuestra lengua valenciana como ellos hablaban” (Epíst.). El idioma es el del primer tercio del XVI, y en él hallamos el adjetivo “charrador” (pro­hibido por Honorato e Inmer­siomán), como primera docu­mentación: “per ser tan gran charrador”, testimonio léxico ocultado por la delincuencia cultural: el DECLLC de Co­rominas (que conocía la obra); y el DCVB de Sanchis Guar­ner que, a cambio, ofrece ‘bonyigá’ del IEC: xerrar, xerramenteria, xerradissa, xerraireria, etc.

La voz derivada del italiano vulgar ‘ciarrare’ se filtraría, quizá, por el colectivo va­lenciano en Roma, influyente incluso tras la caída de los Borja, (Naharro, en 1515, es­cribe y representa en valen­ciano e italiano en el palacio de Julio de Médicis). Posible origen del castellano ‘char­lar’, la valenciana ‘charrar’ no se incorpora hasta 1970 al DRAE, donde se afirma que procede de la onomatopeya charr (¡arre burro!). La corte valenciana atraía a escritores como el aragonés Jayme de Gueta (sic), quien hacia el 1530 usa charradora en su comedia Vidriana; en el sur, Javier Fuentes lo recogía en Murcia junto a otros valencia­nismos: “charrar, chepa, chu­lla.” (Murcia que se fue. 1872, p. 404). Por el norte, el catalán derivó hacia los monstruos promocionados por la acade­mia Inmersiomán.

Alegarás, Honorato, que el ‘charrador’ de 1525 fue la excepción que confirma el uso del ‘xarrar’ propuesto por los ‘lexicógrafos valencianos más prestigiosos’ (¡Quina vergon­ya, mareee!). No, Honorato, no. En 1575 el valencianiza­do Pou (Thesaurus. Valencia, 1575) dejaba impresos el infi­nitivo, el sustantivo y el adje­tivo de esta familia léxica valenciana, más sus equiva­lentes latinos “charrar, ga­rrio; charrativa, garrulatis; qui es molt charrador, garru­lus”. El humanista avalaría la concordancia semántica con el valenciano actual: “charra­dor o charraor, qui parla llau­gerament y sense molt de tre­llat”. Otro humanista, el cate­drático Gaspar Guerau, apli­caba irónicamente el verbo charrar (a.1586), en su sátira de los notarios valencianos. Los que no aparecen son los nosferatus léxicos ‘xarrar, xerrar’.

Comprendo, Honorato, que tú y tus colegas del AVL ocul­téis que ‘charrar’, en idioma valenciano, lleva ‘ch’; vuestra misión es catalanizar, de igual modo que los subvencionados santones de Saó, pese a cono­cer que en prosa mística valenciana se usaba la morfo­logía correcta: “acostumat a parlar y charrar.,.estes persones charradores” (Montan­yés, Jaume: Espill de ben viu­re, Valencia 1559). Las voces permanecieron vivas en todo el Reino, incluso en el siglo XIX. Mira, Honorato, este ejemplo de obra impresa y representada en Castellón: “no amolle cap charrá” (Co­lom: Tal es Cualis com Cama­lis. Castelló, 1872); o este otro de Alicante: “el atre va y se asenta, y charra que charra” (Semanari El Cullerot. Ala­cant, 1898); y, por supuesto, de la capital del Reino: “no charreu. Esta charraeta...” (Roig: Un chuche, 1873); “ca­da charrá lo tomba..., eixe niu de charraes” (Fambuena: Un fransés en Almásera, 1877); “podrem charrar un ratet” (Balader: El pare alcal­de, 1871); “S’hani entreten­gut charrant” (Peris: La peix­ca de la ballena, 1926). ¿Lo ves, Honorato, como sois una panda de pelafoches (Morlá, 1649) morfológicos al prohi­bir la ‘ch’ de ‘charrar’ en idio­ma valenciano?

A ‘charrar’ se le atribuye origen mongol, pasando des­pués al turco, italiano y valen­ciano. Respecto al hijo pródi­go ‘chará’, vendría del mismo origen, pasando por el francés ‘charaude’ y con acepción cer­cana a adivinanza. El genial Baldoví lo usa con valor de logogrifo: “Charada: Adivi­neu, si os pareix...” (Semanari El Tabalet, 1847); más tarde adquirió la morfología moder­na, con la apócope que tanto odia la catalanización: “chará per parts” (Semanari El Bou solt, 1877). Baldoví era un virtuoso en provocar la sonri­sa combinando en una frase voces de varios idiomas, y el galicismo “charada, chará” de 1847 lo utiliza en la misma época que escribe sobre “Los Misterios de Patraix”, desen­trañados por “l’agüelo Menti­reta”. Este artificio sainetes­co parodiaba “Los Misterios de París”, que Eugène Sue publicó por entregas en el Journal des Debats en 1843. El autor del “Virgo de Visanteta”, el mejor sainetis­ta del XIX, enriqueció léxicamente el idioma valenciano moderno; aunque los parási­tos catalaneros quieren hacer creer que todo vino en las alforjas idiomáticas de los analfabetos cruzados de 1238. Por cierto, la susodicha fór­mula de cortesía: “si os pareix”, usada por Baldoví, hoy sería “si vos pareix”; aun­que la inmersión impone el arcaísmo y catalán actual: “si us plau”.

Lo siento, Honorato, pero en el pueblo valenciano (pese a que los euros los incinera Inmersiomán con vosotros), hay quien heroicamente man­tiene la grafía correcta: ‘cha­rrar’ (Voc. GAV, 1983); ‘cha­rrar’ (Dicc. RACV, 1997); ‘cha­rrar’ (Castellano: La conjuga­ción verbal valenciana, 2001). En el idioma barroco valen­ciano aparece un sustantivo consolidado, con aféresis y pérdida de ‘h’ muda: “norabo­na” us o por Morlá, Serres, etc. Y habría que dar la “norabona” a... ¿Honorato, aca­démico para rato? No, ya te prou en lo que li donen. La “norabona” se la merece Mi­quel Castellano, por su es­fuerzo en defender los verbos valencianos vivos; incluido ‘charrar’.

 
 
 
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