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Comunión Tradicionalista Carlista del Reino
de Valencia
Los ataques del Gobierno socialista a la
Iglesia Católica ha hecho que, a veces, se nos pase por alto la
campaña imperialista catalana y catalanista contra el Reino de
Valencia. Todo empieza con el agua. Del Ebro, ni una gota (como
decía Maragall), y como Esquerra Republicana de Catalunya
mandaba. Ni una gota, ni un duro para la Copa América, rescindir
los caudales de los trasvases existentes (Tajo-Segura, Júcar-Vinalopó).
¿Todo ello a qué viene?.
Es bien sencillo. Porque el Reino de Valencia
defiende su ser, sus instituciones, sus fueros, su historia, su
literatura, su pintura. Se defiende a sí misma de los ataques
imperialistas que todo nacionalismo conlleva. El pecado es no
haber querido entrar en la Eurorregión de Maragall y Carod, o
sea, no admitir los Países Catalanes bajo otra denominación, ni
querer cederles nuestra cultura, lengua, historia, economía,
nuestro Siglo de Oro, etc.
Claro está que sin nuestra colaboración la
nación catalana se queda coja en argumentos para entrar en
Europa con base consistente y de roca. Si el Reino de Valencia
no se incorpora a las pretensiones catalanas, su fundamento es
de barro.
Ellos necesitan a Ausías March, que Cervantes
alabe el catalán en El Quijote y no el valenciano como así lo
hizo, necesitan a Sor Isabel de Villena, necesitan a Ramón Llull,
a Luis Vives, a San Vicente Ferrer, San Luis Bertran, San Juan
de Ribera; necesitan que los Papas de la Iglesia, los Borja,
fuesen catalanes, necesitan a Juan de Juanes, a Macip, los Osona,
Benlliure, Capuz, Sorolla, Pinazo, Navarro, a los Vergara,
Vicente López, pintor Maella, a Nicolau Primitiu, Xavier Casp y
tantas otras glorias que hacen que, junto con las suyas, se
completen todos los ciclos de la Historia Moderna para que se
den las bases necesarias de la Nación Catalana, de los Países
Catalanes, de la Eurorregión.
Por todo ello, no debe llamarnos la atención
que recorten todos nuestros presupuestos para inversiones de
infraestructuras en el Reino de Valencia, están castigando
nuestra rebeldía y nuestro secesionismo lingüístico el cual no
perdonan. Están boicoteando el nombre del valenciano en las
Cortes Españolas, en Europa. No quieren más que exista el
catalán, a pesar de que el Imperio de la Ley y el Estado de
Derecho que pregonan tienen al Valenciano incluido en el liberal
Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana.
La culpa también es nuestra, ya que la
imposición constitucional en la elaboración de los Estatutos de
Autonomía cortó las alas al verdadero desarrollo de las
libertades de nuestro Reino de Valencia. El Círculo Cultural
Aparisi y Guijarro, con su Presidente al frente, D. Eduardo
Chuliá Vicent, y con un elenco de expertos como eran D. Salvador
Ferrando Cabedo, D.Pascual Agramunt Matutano, el Notario D.
Daniel Beunza, etc. elaboraron un Estatuto Foral para el Reino
de Valencia que fue presentado en el Ente Preautonómico
Valenciano al socialista D. José Luis Albiñana y que,
evidentemente, cayó en el cajón de los despojos.
Se accedió al Estatuto por el artículo 143 de
la Constitución y no por el 151 que posibilitaba una mayor
rapidez en la consecución de las libertades propugnadas. Ahora,
nos dejaron las alas cortadas para la creación del Derecho Civil
valenciano, para recuperar la representación social en las
cortes valencianas como tenían los fueros, y, en definitiva, nos
dejaron las alas cortadas al no poder conseguir núnca, gracias a
la constitución del 78, tener un sistema jurídico foral cuyas
libertades son mucho mayores de las que preconizan los planes de
Ibarretxe y Carod. |