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Estaba estos días practicando el deporte paterno de forrar los
libros escolares de mi hijo, de 4º de primaria en el Colegio
Santa Ana y, al llegar el turno al de la asignatura
“Conocimiento del medio” en la tapa venía detallada la comunidad
regional del contenido: ARAGÓN. Lo hojeé y fui leyendo como a mi
hijo le van a explicar este curso cómo y qué es Aragón, sus
recursos, ríos, geografía, historia y características que lo
conforman. Y, de repente, me entró una pena al pensar en los niños del
colegio Miguel Servet, que no van a tener tanta suerte y, por la
dichosa manía de meter el catalán a fuerza de embudo, les han
hecho comprar los libros para dicha asignatura en la edición
catalana para la Comunidad de Valencia. Y así, en vez de hablarles de Monegros y secanos, de ríos y
Pirineos, de cómo y cuándo se formó el Reino de Aragón, su
clima, fauna y economía, estos niños aprenderán sobre las
albuferas, el mar, el viento de levante y el Reino de Valencia.
Dicho centro ha dado prioridad a que dentro de la clase se hable
catalán sobre la formación que necesita recibir todo niño sobre
su tierra y su entorno donde vive. Cuando se estudia inglés,
bien está aprender algo acerca de la vida inglesa. Cuando se
estudia catalán, bien está aprender algo sobre cómo son y viven
los catalanes. Pero siempre ha de ser prioritaria la formación
sobre el pueblo propio, sobre la tierra donde ha nacido y le
marcará para siempre. Y todo proviene del contubernio formado por algunos pocos
profesores, el presidente del APA y el comité local del PSOE,
todos ellos muy interesados por introducir el idioma catalán en
Fraga, llevando a que el Ayuntamiento hiciera declarar a dicho
centro como bilingüe en catalán. Ni D. Marcelino Iglesias ni el
Gobierno de Aragón se han atrevido a sacar una Ley de Lenguas
para introducir el idioma catalán en Aragón, porque saben que el
pueblo aragonés no lo desea y aquí en Fraga se lanzan a
implantar pasito a pasito el idioma catalán en los colegios y en
la calle. La pena es que en esta sucia batalla, están utilizando a los
niños. Si en lugar de formarlos como aragoneses los formamos
como valencianos o catalanes ¿Cómo se sentirán cuando sean
mayores? ¿Qué sentimientos tendrán? |